
Fiel a su estilo norteño y sin espacio para las interpretaciones, la gobernadora Maru Campos agarró el machete político y se fue directo a la yugular de la dirigencia morenista. En una visita a la Ciudad de México que bien pudo ser una función de gala, la mandataria estatal dejó los rodeos para otra ocasión y le puso etiquetas con nombres y apellidos a la oposición: para Andrea Chávez hubo un boleto directo de vinculación con la célula criminal "La Barredora", mientras que a la líder nacional de Morena, Ariadna Montiel, la coronó con el título de "narcopolítica".
El "dúo dinámico" bajo la lupa estatal
La gobernadora no necesitó de traductores ni de discursos diplomáticos para asegurar que una eventual candidatura de la senadora con licencia, Andrea Chávez, equivaldría a entregar las llaves del estado al crimen organizado y al cobijo de Adán Augusto López. La sacudida alcanzó también a Montiel, a quien Campos acusó de "suspirar" por la gubernatura chihuahuense y de operar en contubernio con las organizaciones que azotan la Sierra Tarahumara, justo en los territorios donde la violencia no da tregua. Todo esto sazonado con el recuerdo de aquella estampa aeroportuaria donde la hoy jefa de Morena caminaba con evidente subordinación detrás de los pasos de "Andy" López Beltrán.
Entre esquirlas mediáticas y "chihuahuitas"
Mientras la metralla política caía en la capital del país, la respuesta no se hizo esperar en el terreno digital, donde huestes de creadores de contenido y opinólogos de origen chilango reactivaron su campaña de cabecera. Con el tierno insulto de "chihuahuitas" y un desconocimiento geográfico que confunde el desierto con la frontera, intentan armar una narrativa de defensa desde la comodidad del centro del pais.
El escenario de cara a la sucesión
El mensaje de Campos fija una postura de confrontación abierta que rompe cualquier puente de transición tersa hacia el relevo estatal. Al pintar el panorama electoral con los colores del narcotráfico y la complicidad, la gobernadora chihuahuense eleva la apuesta en un escenario donde la frase "entre mujeres te veas" se queda corta ante un conflicto que promete convertirse en una guerra de desgaste absoluto antes de que empiece formalmente la carrera por la silla del Palacio de Gobierno.



