
Juárez.- La Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) desplegó una revisión extraordinaria al interior del Centro de Readaptación Social (CERESO) Estatal No. 3, logrando el aseguramiento de 139 objetos no permitidos. El operativo, efectuado durante las primeras horas de este miércoles 20 de mayo, forma parte de las acciones permanentes orientadas a fortalecer la seguridad, mantener el orden y garantizar la gobernabilidad en los penales de la entidad.
La intervención fue instruida por el titular de la SSPE, Gilberto Loya Chávez, con el objetivo de detectar artículos que pongan en riesgo la integridad tanto del personal penitenciario como de las personas privadas de la libertad (PPL).
El cateo perimetral e interno requirió la participación de un robusto contingente de corporaciones de los tres niveles de gobierno para salvaguardar el orden en las áreas críticas:
Estado de fuerza: El operativo estuvo encabezado por la Subsecretaría del Sistema Penitenciario, en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y la Guardia Nacional, sumando un total de 307 elementos y 26 vehículos oficiales.
Zonas intervenidas: Las acciones de inspección minuciosa se concentraron específicamente en los módulos del 8 al 14 del área 3 del centro penitenciario de Ciudad Juárez.
Artículos decomisados: Entre los 139 objetos fuera de la norma, los agentes localizaron artefactos hechizos elaborados con materiales de los talleres (como puntas punzocortantes), además de bocinas, pipas y diversos artículos no autorizados en los reglamentos de las áreas habitacionales.
La dependencia estatal informó que este tipo de revisiones sorpresa continuarán implementándose de manera constante y aleatoria en todo el sistema penitenciario de Chihuahua.
Tan solo en el transcurso de esta semana, las autoridades han ejecutado revisiones extraordinarias en los CERESOS de Parral, Guachochi, Chihuahua y Ciudad Juárez. Lo anterior forma parte de la estrategia integral de seguridad penitenciaria impulsada para mitigar los riesgos de motines, riñas o la comisión de delitos coordinados desde el interior de las celdas, garantizando así un entorno óptimo para la reinserción social de los internos.



