
CHIHUAHUA, Chih.- Después de más de medio siglo de deleitar los paladares de la sociedad chihuahuense, el emblemático restaurante El Cortijo anunció el cese definitivo de sus operaciones comerciales en la capital del estado. A través de un emotivo comunicado dirigido a sus clientes, proveedores y amigos, la administración del tradicional establecimiento confirmó el cierre de sus puertas tras 53 años de trayectoria ininterrumpida, consolidando así el fin de un ciclo histórico para el sector restaurantero local.
La noticia generó de inmediato una oleada de reacciones nostálgicas en las plataformas digitales, donde comensales de diversas generaciones compartieron anécdotas vividas en los salones de este tradicional punto de reunión.
Fundado en la década de los setenta, El Cortijo se convirtió en mucho más que un lugar para comer; fue un testigo fiel del crecimiento y la evolución urbana de la ciudad:
Sello distintivo: El establecimiento era ampliamente reconocido por su menú especializado en cortes de carne, platillos tradicionales de alta cocina y un servicio al cliente que se convirtió en su principal estandarte de calidad.
Centro de reuniones: Durante más de cinco décadas, sus instalaciones albergaron desde comidas familiares dominicales y celebraciones de aniversarios, hasta importantes reuniones de negocios, ruedas de prensa y encuentros de la esfera política local.
El mensaje de despedida: En su mensaje oficial, los propietarios expresaron su profundo agradecimiento a la comunidad chihuahuense por la lealtad brindada a lo largo de los años, así como al equipo de colaboradores que hizo posible mantener los estándares de excelencia del lugar.
Aunque la administración no detalló las causas específicas que motivaron la decisión de cerrar el negocio, cámaras empresariales del sector comercial señalaron que este hecho refleja los retos actuales de competitividad y la reconfiguración económica que enfrentan los comercios tradicionales frente a las nuevas tendencias del mercado.
El Cortijo se despide dejando una huella imborrable en la identidad gastronómica de Chihuahua capital. Historiadores locales y cronistas urbanos coinciden en que la salida del mercado de este restaurante representa la pérdida de un patrimonio vivo de la ciudad, cuyo nombre quedará registrado en las páginas de la historia restaurantera del estado por su constancia, sabor y hospitalidad.



