
Por Alessia Guerra
El cuadrilátero de la política chihuahuense está que arde y, francamente, el réferi ya debería ir buscando otra profesión porque aquí nadie está respetando las reglas. Lo que empezó como un "carrusel" de entrevistas de la gobernadora Maru Campos en la Ciudad de México —una especie de tour de medios para ver quién la escuchaba— se ha convertido en una auténtica batalla campal de "me pegas uno y te devuelvo dos". Al paso que vamos, en tres semanas vamos a tener que contratar a un historiador para que nos recuerde por qué y cómo empezó la pelea.
La furia "guinda" y el ring de la soberanía
Ariadna Montiel, la jefa de las huestes de MORENA, no se quedó de brazos cruzados. No le convencieron las explicaciones de la mandataria estatal y, con el cuchillo entre los dientes, se subió al ring de los dimes y diretes.
El contraataque: Montiel no solo le recordó a Maru que ya caminan las demandas en su contra por supuestas violaciones a la soberanía nacional, sino que, de paso, le armó un combo y le sumó nuevas acusaciones.
La pedrada oficial: Según el bando de Morena —y publicado con bombo y platillo en sus medios oficiales—, la gobernadora andaba entregando información directamente a agencias de inteligencia extranjeras desde territorio estatal. Vamos, que según ellas, Maru operaba sus "extradiciones" al margen de la ley, muy al estilo de película de espías de Hollywood, pero versión desierto de Samalayuca.
Las Tres Mosqueteras (pero sin el "todos para uno")
El golpeteo político está al "guinda vivo". Tenemos a tres mujeres de peso completo metidas en la rebatinga total, donde la diplomacia se fue de vacaciones y el lodo vuela en todas direcciones. Sin embargo, en esta puesta en escena, hay un libreto muy ensayado sobre qué se responde y qué convenientemente se "ignora".
El gran elefante en la habitación: Curiosamente, a las huestes morenistas les dio una amnesia temporal colectiva. El aparato de las "AA" prefirió aplicar la de "oídos sordos" ante las duras acusaciones de los NARCOPOLÍTICOS. Esas pedradas que soltó Maru en sus entrevistas parece que viajaron en una frecuencia de audio que solo captan los de la oposición. De eso, ni una palabra, no vaya a ser que el avispero pique de verdad.
Andrea Chávez: De la tribuna a la cuna
Pero si alguien dejó a todos con el ojo cuadrado y el libreto deshecho, fue la senadora con licencia, Andrea Chávez. Conocida por tener el colmillo afilado y el verbo rápido para el debate rudo, esta vez decidió que la maternidad es el mejor escudo antibalas.
¿Pelear? No, gracias, hay baby shower: Sorprendiendo a propios y extraños, la juarense decidió no entrarle al intercambio de ganchos al hígado.
La declaración de paz (o de tregua): Palabras más, palabras menos, Chávez aplicó el modo zen: argumentó que ahora que está por convertirse en mamá, su corazón no sabe de odios, rencores ni grillas baratas. Ella solo está en la dulce espera de su "príncipe".
¡Vaya giro de tuerca cinematográfico! Mientras el estado se cae a pedazos entre acusaciones de traición a la patria y sospechas del crimen organizado, la política se tiñe de color azul pastel. Habrá que ver cuánto dura la paz maternal antes de que el instinto político la haga regresar al lodo. Por lo pronto, que alguien compre palomitas, porque este reality show chihuahuense apenas va en la primera temporada.



