
Rosy Rivera y su esposo, el compositor Abel Flores, han decidido separarse de manera temporal tras enfrentar una fuerte crisis matrimonial. Fuentes cercanas a la pareja confirman que, aunque
la ruptura es un hecho, todavía no existe una demanda formal de divorcio en los tribunales, ya que ambos han optado por distanciarse antes de tomar una decisión definitiva sobre el futuro de su hogar, en el cual procrearon dos hijos.
La noticia del distanciamiento coincide con una drástica e inesperada decisión de la empresaria, quien cerró por completo todas sus cuentas digitales.
El movimiento ha encendido las alarmas entre sus seguidores y la prensa de espectáculos, ya que las plataformas digitales representan el motor principal de sus diversos negocios.
Quienes conocen de cerca a la menor de la dinastía Rivera aseguran que este apagón mediático es el reflejo de que la pareja atraviesa un momento sumamente difícil.
Históricamente, Rosy Rivera se ha caracterizado por mantener un perfil alejado de las polémicas que suelen rodear a su famosa familia.
Su conocida fobia a los cuestionamientos de la prensa y su profundo deseo de vivir una vida tranquila y fuera de escándalos habrían sido los detonantes para buscar refugio en la total privacidad durante este proceso de separación.
Hasta el momento, ni la empresaria ni el músico han emitido declaraciones oficiales. Ambos compartían, además de su vida familiar, un fuerte compromiso con la religión a través de la música de alabanza, género que Abel compone y en el que sus dos hijos también participan activamente.
Se espera que la pareja mantenga el hermetismo que los caracteriza mientras definen su situación legal.









































































