
CIUDAD DE MÉXICO.– La Selección Mexicana de Futbol enfrenta el desafío histórico de superar la barrera de los octavos de final en la próxima Copa del Mundo, una instancia que se ha convertido en un obstáculo infranqueable durante los últimos 36 años. El objetivo central del combinado nacional es quebrar la racha negativa que arrastra desde 1986 y acceder finalmente a la ronda de los ocho mejores.
La denominada "maldición del quinto partido" cobró mayor relevancia tras el reciente fracaso en Qatar, donde México no logró superar ni siquiera la fase de grupos. Este antecedente obliga a una reestructuración profunda de cara a la justa mundialista de 2026, en la que el país fungirá como coanfitrión.
Una barrera histórica
Desde que México alcanzó los cuartos de final en la edición de 1986, el equipo ha sumado siete eliminaciones consecutivas en octavos de final (entre 1994 y 2018). Momentos críticos como el penal en Brasil 2014 o la derrota en penales ante Bulgaria en 1994 han alimentado la narrativa de este estancamiento deportivo.
El nuevo formato de FIFA
Para el ciclo actual, el reto se vuelve estadísticamente más complejo:
• Nueva ronda: Con la expansión a 48 selecciones, se añade la fase de dieciseisavos de final.
• El cálculo: Para llegar a lo que históricamente se conocía como el "quinto partido" (cuartos de final), México deberá superar ahora dos rondas de eliminación directa en lugar de una.
El cuerpo técnico y la directiva de la Federación Mexicana de Futbol trabajan bajo la presión de aprovechar la localía en el Estadio Azteca para poner fin a casi cuatro décadas de frustraciones internacionales.



