
Chihuahua, Chih.- Los padres de familia cuyos hijos han sido retirados temporalmente por el Estado debido a situaciones de maltrato o violencia familiar están obligados a cumplir con un estricto proceso de rehabilitación. Cecilia Andrade, representante del DIF estatal, informó que la asistencia a talleres especializados es ahora un requisito indispensable para garantizar el bienestar de los menores antes de su retorno al hogar.
Un proceso de ocho sesiones y seguimiento médico
El protocolo de protección establece que los padres deben completar un ciclo de ocho sesiones, lo que representa aproximadamente dos meses de formación y seguimiento. Dependiendo de la causa del retiro del menor, los tutores son canalizados a áreas específicas como:
• Talleres de prevención de adicciones.
• Capacitación en pautas de crianza no violenta.
• Espacios de atención psicológica especializada.
Como medida de seguridad adicional, Andrade detalló que el proceso no se limita a la asistencia teórica. “Cuando el papá demuestra que está acudiendo a estos talleres, incluso cada mes se les manda hacer un antidoping”, explicó la funcionaria, subrayando que la sobriedad y la estabilidad emocional son evaluadas rigurosamente.
El objetivo: Una reintegración segura
Estas medidas forman parte de un esquema de integral que busca transformar el entorno familiar. Una vez que se comprueba la asistencia constante y los resultados negativos en las pruebas toxicológicas, las autoridades evalúan si las condiciones son aptas para que los niños y niñas regresen a su entorno original.
Finalmente, el DIF estatal reiteró que el fin último no es la separación definitiva, sino asegurar que los padres cuenten con las herramientas necesarias para ofrecer una vida libre de violencia a sus hijos, cumpliendo con los estándares de seguridad que marca la ley.



