
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este miércoles su intención de celebrar un nuevo encuentro bilateral con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, antes de que concluya el año. Durante un breve intercambio con la prensa en las afueras de la Casa Blanca, el mandatario estadounidense respondió afirmativamente al ser cuestionado sobre una eventual cumbre previa al cierre de 2026, asegurando que mantiene una relación idónea con el dirigente norcoreano para reactivar el diálogo diplomático entre ambas naciones.
El anuncio se produce en medio de reportes de inteligencia estratégica que estiman el arsenal nuclear norcoreano en aproximadamente 57 ojivas atómicas operativas, un volumen que el jefe de Estado estadounidense calificó como una situación de alto riesgo que no debió ser permitida por administraciones previas. Asimismo, Washington confirmó recientemente la reducción en la escala de los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur, una medida orientada a destrabar los canales de comunicación y rebajar la tensión geopolítica en la península coreana.
Por su parte, la hermana del líder norcoreano y alta funcionaria del régimen, Kim Yo-jong, emitió un comunicado a través de medios estatales informando que no tiene constancia de contactos directos recientes entre ambas delegaciones, aunque reconoció que el vínculo entre su hermano y el gobernante norteamericano sigue siendo excelente. Reportes internacionales señalan que los asesores de la Casa Blanca evalúan el otoño como marco temporal para el encuentro, posiblemente coincidiendo con la gira presidencial por la región asiática.
De concretarse este acercamiento, representaría el primer encuentro formal entre ambos mandatarios durante el actual periodo presidencial de Trump, tras las tres cumbres históricas celebradas durante su primer mandato entre 2017 y 2021. Aquellas conversaciones concluyeron sin un acuerdo definitivo sobre el programa de desnuclearización debido a desacuerdos en el levantamiento de sanciones económicas y las garantías de seguridad solicitadas por Pionyang.
Analistas internacionales prevén que la agenda de trabajo priorice la contención del desarrollo balístico y la estabilización regional en el este de Asia. Las autoridades diplomáticas de Estados Unidos continúan ajustando los detalles logísticos para definir la sede y la fecha oficial de la reunión antes de finalizar el trimestre.



