
Tijuana.- La automotriz japonesa Toyota Motor anunció este lunes una inversión de 3 mil 600 millones de dólares para trasladar la producción de su camioneta mediana Tacoma desde su planta en Tijuana, México, hacia su complejo de fabricación ubicado en San Antonio, Texas.
De acuerdo con un informe de la compañía citado por CNBC, se prevé que este movimiento genere 2 mil nuevos empleos directos en Estados Unidos, añada una segunda línea de ensamblaje de vehículos y duplique aproximadamente el tamaño actual de la planta texana —que cuenta con una superficie de 2.7 millones de pies cuadrados— para el año 2030. Con esta ampliación, la capacidad anual del complejo de San Antonio se elevará de 200 mil a 350 mil unidades.
El anuncio se produce menos de una semana después de que la administración de Donald Trump confirmara que no prorrogará el pacto comercial trilateral con México y Canadá (T-MEC), optando en su lugar por un esquema de revisiones anuales. Esta inversión forma parte de una estrategia más amplia de Toyota, la cual contempla inyectar hasta 10 mil millones de dólares adicionales en territorio estadounidense de aquí al 2030.
Una portavoz de la firma automotriz aclaró que Toyota "mantendrá sus operaciones en México" durante los próximos cuatro años que tome el proceso de transición de la Tacoma de Baja California a Texas. Asimismo, la compañía precisó que continuará con la fabricación de dicho modelo de camioneta en su otra planta mexicana situada en el estado de Guanajuato, complejo que justamente había asumido la producción total de la línea tras una reestructura ejecutada hace seis años. Actualmente, la fábrica de San Antonio se encarga de producir la camioneta grande Tundra y el SUV Sequoia.
Ted Ogawa, director ejecutivo de Toyota Motor North America, señaló a través de un comunicado que la expansión en San Antonio refuerza el compromiso de la empresa con la manufactura en Estados Unidos.
A nivel de mercado, analistas de Cox Automotive prevén que este incremento en la capacidad de producción ayude a Toyota —el mayor fabricante de automóviles del mundo— a recortar la brecha de ventas en Estados Unidos frente a su principal competidor, General Motors, impulsado principalmente por el estancamiento en la demanda de vehículos totalmente eléctricos y el auge de las unidades con tecnología híbrida.



