
CIUDAD DE MÉXICO. El analista político Abraham Mendieta lanzó una dura crítica contra el periodista Joaquín López-Dóriga tras un reciente intercambio de declaraciones, asegurando que el comunicador refleja el descontento de un sector de los medios tradicionales frente al nuevo panorama político del país. A través de un mensaje público, Mendieta afirmó que el comunicador se encuentra molesto tras las recientes controversias que involucran a la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván.
"Usted no está enojado conmigo, sino consigo mismo y con Maru Campos tras el ridículo que hicieron frente a todo el país", externó el analista, subrayando que el monopolio de la opinión pública ha terminado en México y que los medios de comunicación atraviesan una transformación inevitable.
Contraste de posturas y trayectoria
El origen de la disputa escaló luego de que López-Dóriga se dirigiera al analista de forma ríspida durante una transmisión.
Muy molesto Dóriga lo llamo “pendejo” y leyó una a una las preguntas que le realizó a la mandataria estatal de Chihuahua, Maru Campos Galván, muy molestó el comunicador le dijo que a él “ nadie, nadie me dice cómo hacer mi trabajo”. La respuesta a Mendieta fue en pleno programa de radio trasmitido en vivo por Radio Fórmula.
En respuesta, Mendieta reafirmó su postura ideológica y marcó una clara distancia respecto al nivel de vida de los comunicadores de la vieja guardia:
Ideología de izquierda: El analista se definió como un militante de izquierda de toda la vida, enfocado en la lucha por un reparto económico más equitativo.
Diferencias económicas: "Yo no tengo un yate de 400 millones de pesos", enfatizó, en alusión al patrimonio del experimentado periodista.
Antecedentes en los medios tradicionales
Finalmente, Mendieta rememoró las dificultades que enfrentaban las voces disidentes en los espacios informativos durante el proceso electoral de 2018. Recordó que, a pesar de invertir horas en la preparación de sus intervenciones para programas de radio, recurrentemente era marginado, ignorado o censurado mediante cambios imprevistos en los temas de la agenda, una dinámica que, bajo su perspectiva, ya no tiene cabida en el México actual.



