


CIUDAD DE MÉXICO. — Mariana Gutiérrez, una abogada que presumía de una gran influencia en el medio del espectáculo y la política, se encuentra en el ojo del huracán tras la difusión de un video donde se le observa maltratando a su propia mascota. Lo que comenzó como un intento de intimidación hacia el periodismo, ha escalado a una investigación internacional por parte de la organización PETA (Personas por el Trato Ético de los Animales).
El escándalo estalló cuando el reportero de TV Azteca, Irving Pineda, publicó en su cuenta de X (antes Twitter) un video grabado durante una fiesta. En las imágenes se muestra claramente cómo Gutiérrez zarandea de forma violenta a una pequeña perrita frente a sus invitados. La reacción en redes sociales fue inmediata, desatando una ola masiva de indignación y rechazo contra la litigante.
De las amenazas al deslinde político
Lejos de ofrecer una disculpa, la abogada —conocida por defender legalmente a diversas celebridades y por colaborar con la conductora de espectáculos Shanik Berman— reaccionó arremetiendo contra el periodista. Gutiérrez intentó frenar las críticas alegando tener "altas influencias", asegurando incluso que su hijo mantenía un vínculo muy estrecho con el político Ricardo Monreal.
Sin embargo, la estrategia de intimidación se desmoronó rápidamente. El propio Monreal aclaró públicamente la situación, señalando de forma tajante que el único lazo con el joven es estrictamente laboral, desmarcándose por completo de la polémica y del comportamiento de la litigante.
PETA toma cartas en el asunto
El caso ha trascendido las denuncias en redes sociales. La organización internacional de derechos de los animales, PETA, ya analiza el material audiovisual. En un primer pronunciamiento oficial, la organización confirmó de manera contundente que las acciones de Gutiérrez constituyen, sin lugar a dudas, un acto de maltrato animal.
Especialistas en comportamiento canino señalan que el "zarandeo" en los perros simula la forma en que los depredadores matan a sus presas en la naturaleza, lo que causa un severo trauma psicológico y riesgo de lesiones cervicales en el animal.



