
CHIHUAHUA, Chih.– El expresidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, reapareció en el escenario político nacional para emitir una severa crítica en contra de la administración federal, a la que acusó de desmantelar las instituciones democráticas y de instrumentalizar el aparato de justicia para ejercer persecución en contra de opositores. Al sumarse a la asamblea masiva de apoyo a la gobernadora María Eugenia Campos Galván, el exmandatario validó las estrategias locales de combate a la delincuencia organizada y llamó a un frente de resistencia cívica.
De acuerdo con las bitácoras estenográficas de la concentración desarrollada en las naves del Centro de Exposiciones y Convenciones de Chihuahua, el político michoacano recurrió a variables doctrinales y pasajes de índole personal para manifestar su respaldo irrestricto al Ejecutivo estatal.
El desglose analítico de las tesis institucionales y las analogías de gobernanza vertidas desde el podio central detalla las siguientes variables:
Testimonio de confrontación sistémica: Calderón Hinojosa externó paralelismos entre las investigaciones que enfrenta la administración chihuahuense y su propia trayectoria post-presidencial. Afirmó textualmente conocer las repercusiones de encarar la fuerza del Estado por dinámicas de envidia o cálculo político, sentenciando ante los asistentes que, a diferencia de los bloques que claudican por temor o conveniencia, él mantendrá su cohesión con la mandataria.
Llamado contra el sesgo autoritario: El exjefe del Ejecutivo federal advirtió que el país enfrenta una inercia de regresión autoritaria donde los órdenes centrales confunden la aplicación del derecho con esquemas de vindicta, por lo que urgió a las diversas fuerzas ciudadanas a organizarse de manera sistémica.
Calderón defendió de forma categórica la estrategia de combate frontal a los carteles implementada durante su sexenio (2006-2012), argumentando que la contención de la delincuencia no debe regirse por vaivenes de encuestas o tendencias de popularidad, sino por un mandato constitucional irrenunciable. Sostuvo que el verdadero enemigo nacional radica en las estructuras delictivas que imponen la dinámica de "plata o plomo" para capturar el poder territorial de los municipios, y censuró que las agencias federales persigan a gobernantes locales que cumplen sus tareas mientras se tolera a perfiles con presuntos nexos criminales.



