
WASHINGTON / LA HAYA. – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó una nueva controversia diplomática al afirmar que considera "seriamente" la posibilidad de convertir a Venezuela en el estado número 51 de la Unión Americana. Ante estas declaraciones, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, descartó tajantemente la opción desde los Países Bajos, subrayando el compromiso del país con su independencia y soberanía.
De acuerdo con reportes de la cadena Fox News, el mandatario estadounidense basó su planteamiento en dos factores principales:
Popularidad percibida: Trump aseguró que cuenta con un respaldo masivo en el país sudamericano, bromeando incluso con postularse a la presidencia local.
Potencial Energético: El mandatario destacó las vastas reservas de crudo, estimando el valor del recurso en 40 billones de dólares.
Desde La Haya, Delcy Rodríguez —quien asumió el mando tras la captura de Nicolás Maduro en enero pasado— enfatizó que Venezuela busca la cooperación, pero no la subordinación:
“Eso no está previsto, jamás estaría previsto... amamos nuestro proceso de independencia. Venezuela no es una colonia, sino un país libre”, declaró la mandataria.
Rodríguez reiteró su disposición a trabajar con Washington bajo un esquema de respeto mutuo, especialmente tras el cambio de régimen que ha abierto la puerta a nuevas inversiones internacionales.
La retórica de Trump coincide con un repunte significativo en la economía venezolana. Según proyecciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU) publicadas en abril:
Ingresos al alza: Se proyecta que Venezuela obtenga más de 22,000 millones de dólares en exportaciones petroleras durante 2026.
Crecimiento: Esta cifra representa un incremento superior al 50% en comparación con los 14,713 millones de dólares ingresados en 2025.
Apertura tecnológica: Paralelamente, el gobierno actual impulsa la 'Tech Week', un evento que busca atraer capital europeo y fondos de inversión hacia sectores más allá del minero y petrolero.
Analistas internacionales señalan que estas afirmaciones de Trump, similares a las lanzadas anteriormente contra Canadá, forman parte de su estilo de negociación basado en la presión. Mientras tanto, el gobierno de transición venezolano intenta consolidar su legitimidad en Europa, promoviendo reformas económicas y buscando atraer a empresas "unicornio" y fondos de inversión global para diversificar su economía.



