
MADERA, CHIH. – La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) documentó la presencia de una nutria neotropical (Lontra annectens) en los afluentes del Río Banderas, dentro del Área de Protección de Flora y Fauna Campo Verde. El registro, obtenido mediante cámaras trampa, es considerado un éxito biológico, ya que la presencia de este mamífero funciona como un bioindicador de excelencia sobre la calidad del agua en la región.
El avistamiento de este ejemplar no es solo un evento fortuito; su biología exige condiciones ambientales muy específicas que confirman el buen estado de la Sierra Madre Occidental:
Pureza hídrica: La nutria solo habita en aguas claras, con corrientes rápidas y altos niveles de oxígeno.
Cadena alimenticia: Al ser un depredador tope, su presencia garantiza la existencia de poblaciones saludables de peces y crustáceos.
Ausencia de contaminantes: Su sensibilidad a la degradación química asegura que el Río Banderas se mantiene libre de metales pesados o desechos industriales.
A pesar de este hallazgo positivo, la nutria neotropical enfrenta retos significativos en territorio mexicano. La Conanp recordó que esta especie se encuentra en la categoría de Amenazada dentro de la norma NOM-059-SEMARNAT-2010. Los principales riesgos que enfrenta son:
Contaminación: La descarga de residuos en cuerpos de agua.
Fragmentación del hábitat: La pérdida de vegetación en las riberas de los ríos.
Actividad Humana: La caza ilegal y la invasión de sus zonas de anidación.
Ubicada entre los municipios de Madera (Chihuahua) y Huachinera (Sonora), el APFF Campo Verde se consolida como un corredor biológico estratégico. Además de la nutria de río, esta zona resguarda a otras especies emblemáticas y en peligro:
Oso negro y Jaguar: Grandes carnívoros que dependen de la extensión del bosque.
Cotorra serrana occidental: Especie endémica que utiliza los pinos de la región para anidar.
"Los avistamientos de esta especie son un bioindicador de la calidad del agua", destacó la dependencia federal, haciendo un llamado a la población local y a los visitantes a respetar los arroyos y mantener las prácticas de conservación que permiten que la vida silvestre prospere en el "Estado Grande".



