
CHIHUAHUA, CHIH. — Hay quienes no saben medir su alcohol y otros que no saben medir las dimensiones de un tráiler. La oficial de la Policía Estatal, Brasa Margarita H. V., demostró ser experta en ambas disciplinas tras protagonizar un "espectáculo" de colisiones y pugilismo en la carretera a Aldama, este pasado domingo.
El Tsuru vs. La Realidad
Todo comenzó en el kilómetro 3, donde la agente decidió que las leyes de tránsito eran meras sugerencias. Al intentar incorporarse a la rúa desde el acotamiento —con la pericia que solo otorgan varias copas de más—, le cortó la circulación a un tráiler. El resultado: un Nissan Tsuru convertido en chatarra y una oficial atrapada entre los fierros, esperando un rescate que terminaría pagando con puñetazos.
Gratitud a puño cerrado
Tras ser extraída del habitáculo por paramédicos de la Cruz Roja, la oficial Margarita decidió que la mejor forma de agradecer los primeros auxilios era con un intercambio de golpes. Al llegar al C4, la "atención ciudadana" de la agente se extendió a:
• Socorristas: Quienes recibieron golpes en lugar de un "gracias".
• Compañeros de armas: A quienes no reconoció (o simplemente quiso "medir" profesionalmente).
La "cruda" realidad legal
Al final, la resistencia fue inútil. Elementos de la Policía Vial tuvieron que someter a su propia colega para llevarla ante las autoridades correspondientes. Ahora, Brasa Margarita no solo enfrenta la resaca y la pérdida de su vehículo, sino una serie de cargos que incluyen conducción en estado de ebriedad, daños y agresiones, poniendo en duda si su placa sirve para proteger... o solo para charolear en las cantinas.



