
Alemania.- El artista digital Beeple (Mike Winkelmann) presentó su instalación interactiva “Regular Animals” en la Neue Nationalgalerie de Berlín. La obra consiste en perros robot equipados con cabezas hiperrealistas de silicona de personajes como Elon Musk, Mark Zuckerberg, Jeff Bezos y leyendas del arte como Picasso y Warhol, los cuales capturan su entorno y lo transforman en imágenes impresas mediante inteligencia artificial.
La exposición propone una reflexión sobre el poder desmedido de los dueños de las grandes plataformas tecnológicas:
Visión distorsionada: Cada robot procesa la realidad según la personalidad de su cabeza. El "perro Picasso" imprime fotos cubistas, mientras que los modelos de los magnates tecnológicos reflejan sus propios sesgos y visiones comerciales.
Crítica al poder: Beeple advierte que, a diferencia de los artistas clásicos que inspiraban cambios culturales lentos, los actuales dueños de algoritmos pueden cambiar nuestra percepción del mundo de forma instantánea y sin supervisión gubernamental.
Interacción "grotesca": Los robots "defecan" físicamente las imágenes impresas, un acto simbólico de cómo las plataformas devuelven una versión procesada y a veces distópica de nuestra propia realidad.
Mike Winkelmann se ha consolidado como una de las figuras más influyentes y rentables del arte contemporáneo:
Récord en subastas: Es el tercer artista vivo más cotizado del mundo, tras vender un collage digital en 69 millones de dólares a través de Christie’s en 2021.
Pionero de los NFT: Su obra marcó la primera vez que una gran casa de subastas aceptó criptomonedas y utilizó tokens no fungibles para garantizar autenticidad.
Movimiento "Everyday": El diseñador de Carolina del Sur es famoso por crear y publicar una imagen digital diaria sin interrupciones durante años.
Durante su presentación en Art Basel 2025, Beeple llevó la interactividad al límite al regalar las impresiones "defecadas" por los robots a los asistentes. Algunas de estas piezas incluían códigos QR que daban acceso a NFT gratuitos, permitiendo que el público monetizara el arte digital de forma inmediata. Para la curadora Lisa Botti, esta muestra convierte al museo en un espacio necesario para reflexionar sobre la inteligencia artificial, uno de los fenómenos que más impactan la vida cotidiana en la actualidad.



