
Sinaloa.- La capital de Sinaloa registró una madrugada de terror este martes con ataques armados contra el casino "Tropicana" y una vivienda en la colonia Los Almendros. Estos hechos ocurren apenas 24 horas después de una violenta jornada que dejó siete personas muertas en el estado, incluyendo cuatro casos tipificados como feminicidios en la ciudad de Culiacán.
La ciudad enfrenta una serie de atentados contra propiedades privadas que se intensificó desde la noche del lunes:
Casino "Tropicana": Ubicado en el sector Tres Ríos, fue blanco de ráfagas de fuego. Es el tercer establecimiento de este giro atacado desde diciembre de 2025.
Colonia Los Almendros: Una casa habitación fue baleada y posteriormente incendiada por sujetos desconocidos durante las primeras horas de hoy.
Zona Norte: Se reportaron al menos otros tres inmuebles con impactos de bala en diversos puntos de la capital antes del amanecer.
La violencia de género y la desaparición forzada han generado una fuerte reacción social en las últimas horas:
Feminicidios: Activistas y colectivas feministas condenaron el asesinato de cuatro mujeres el día de ayer, exigiendo a las autoridades detener la incidencia que coloca a Sinaloa entre los estados más peligrosos para las mujeres a nivel nacional.
Marcha Infantil: Decenas de niños y niñas, convocados por el colectivo Sabuesos Guerreras AC, marcharon hacia la Fiscalía General del Estado. Los menores, familiares de personas desaparecidas, exigieron justicia y avances en las carpetas de investigación de sus seres queridos.
Cifras Oficiales: La Fiscalía estatal confirmó que, de los siete homicidios registrados el lunes, seis ocurrieron en Culiacán, subrayando la centralización de la crisis de seguridad en la urbe.
Hasta el momento, las autoridades no han reportado detenciones relacionadas con los ataques a los inmuebles ni con los asesinatos del lunes. La presencia de fuerzas federales y estatales se ha reforzado en el sector Tres Ríos y las colonias del norte, mientras los colectivos de búsqueda mantienen un plantón simbólico frente a las instalaciones ministeriales en demanda de seguridad para las familias que realizan labores de rastreo en campo.



