
EU.- El Departamento de Estado confirmó este martes que emitirá una edición limitada de pasaportes estadounidenses con la fotografía del presidente Donald Trump. La medida busca conmemorar el 250º aniversario de la Declaración de Independencia, que se celebrará el próximo 4 de julio de 2026, integrando la figura del mandatario en uno de los documentos oficiales más importantes del país.
Según la información compartida por el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, y difundida originalmente por Fox News, el diseño presenta características específicas:
Iconografía: La imagen de Trump aparece superpuesta sobre el texto de la Declaración de Independencia, acompañada de su firma oficial.
Disponibilidad: Estos pasaportes especiales se expedirán únicamente en la sede de Washington D.C. y su emisión cesará una vez que se agote el inventario limitado.
Contexto histórico: Es la primera vez en la era moderna que un presidente en funciones aparece en el pasaporte estadounidense, rompiendo la tradición de utilizar paisajes o monumentos históricos.
Este anuncio se suma a una serie de cambios simbólicos implementados desde el regreso de Trump al poder en 2025, orientados a imprimir su imagen y nombre en la infraestructura del Estado:
Moneda Nacional: El Departamento del Tesoro confirmó recientemente que la firma de Trump aparecerá en los billetes de dólar.
Renombramiento de instituciones: El Centro Kennedy de artes escénicas y el ahora desmantelado Instituto de la Paz han sido vinculados directamente al nombre del mandatario.
Imagen pública: Diversos edificios gubernamentales en la capital han sido cubiertos con pancartas que exhiben su rostro, una práctica inusual en la estética de Washington.
Históricamente, el diseño de los pasaportes de EE. UU. ha buscado ser apartidista, privilegiando elementos de carácter geográfico y cultural para preservar una imagen institucional neutral ante el mundo. Mientras que en monarquías como el Reino Unido la figura del soberano es habitual en documentos, en las democracias presidenciales esta práctica es escasa. Críticos y expertos señalan que este movimiento desplaza la narrativa histórica amplia del proyecto America250 hacia una centrada exclusivamente en la figura política actual, lo que podría generar debate sobre el uso de recursos y símbolos nacionales con fines de imagen personal.



