
COLUMNA.
RENUNCIA. La renuncia del Fiscal General del Estado, César Jáuregui, si que estremecieron a varios y pusieron contentos a otros. Con el fiasco del CIAgate y la presión incesante de la Presidenta, Claudia Sheinbaum, los ideólogos de la política estatal no tuvieron más creatividad que cortar la cuerda más delgada y entregar la cabeza de Jáuregui a la Federación, así como sus aspiraciones por la alcaldía de Chihuahua. Ponemos mucho en duda que con esto la Federación vaya a cesar con la presión hacía el gobierno de Chihuahua, pues cuando el tiburón huele la sangre lo que hace es atacar y atacar, no repelerse. Con esto la Presidenta, Sheinbaum, se va poner la estrellita y seguramente sus preferencias políticas por la candidatura de Chihuahua por Morena pueden dar un vuelco que no podía sospecharse hace algunos meses.







































































