
CIUDAD JUÁREZ, CHIH. — En un dramático giro durante la audiencia inicial, Vianey Esmeralda H. G. admitió haber asesinado a su hijo Eithan, de 18 meses, y arrojado su cuerpo en el desierto. Sin embargo, la acusada rechazó una sentencia de 50 años de prisión propuesta por la Fiscalía, tras retirar su solicitud de juicio abreviado por consejo de su defensa.
Confesión en el estrado
Durante la audiencia, Vianey tomó la palabra para reconocer la autoría del crimen ocurrido en la carretera a Casas Grandes.
• El hecho: Admitió haber golpeado al menor, presenciado su muerte y abandonado el cadáver en una zona desértica del kilómetro 26.
• La negativa: Aunque aceptó el homicidio y el maltrato, negó rotundamente las acusaciones de violación contra el niño, asegurando que dichas imputaciones son falsas.
Denuncia de tortura y "bolsazo"
La imputada denunció ante el juez Raúl Palos Pacheco haber sido víctima de tortura por parte de agentes de la Fiscalía Zona Norte para obligarla a incriminar a su pareja, Bryan Gabriel S. A., por abuso sexual.









































































