
CHIHUAHUA, CHIH. – En una resolución que marca un precedente en la protección ambiental de la capital, la Dirección de Desarrollo Urbano y Ecología (DDUE) ha emitido el oficio DASDDU/838/2025, el cual establece candados jurídicos y técnicos que imposibilitan la urbanización del Cerro del Caballo durante los próximos 20 años.
El candado de SEMARNAT
La autoridad municipal reconoció formalmente que no tiene facultades para modificar el uso de suelo forestal por cuenta propia. Según el documento oficial, cualquier intento de desarrollo habitacional en la zona queda estrictamente condicionado a la autorización previa de la SEMARNAT. Con esto, se cierran las puertas a modificaciones directas vía Cabildo o direcciones locales, trasladando la competencia al ámbito federal.
La "Ley del Fuego": Veda hasta 2044
El factor determinante para este bloqueo es el incendio forestal registrado en 2024 en el Cañón del Marro y la zona poniente. De acuerdo con la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, tras un siniestro de esta naturaleza, debe respetarse un periodo de recuperación de al menos 20 años antes de considerar un cambio de uso de suelo. Bajo este marco legal, el Cerro del Caballo no podrá ser urbanizado legalmente antes del año 2044.
Inviabilidad técnica y respaldo científico
Además de los frenos legales, el municipio exige el cumplimiento del estudio “Mesa de los Caballos”, elaborado por la UACH y el IMPLAN. Dicha investigación científica ya determinó que el cerro es técnicamente inviable para la construcción debido a los riesgos geológicos y los daños irreversibles que sufriría el ecosistema local.
Victoria ciudadana
Para colectivos como "Salvemos los Cerros", este oficio representa un triunfo histórico frente a los intereses inmobiliarios que durante años presionaron para fraccionar la zona. "El gobierno municipal cerró la puerta que dejaba entrar a los intereses particulares. Ahora la palabra la tiene la ciencia", señalaron representantes de la organización.
Con esta resolución, el Cerro del Caballo se mantiene como pulmón ecológico y patrimonio natural de Chihuahua, quedando protegido contra el avance de la mancha urbana a corto y mediano plazo.



