
MIAMI, FL.- El empresario colombiano Alex Saab, señalado durante años como el principal operador financiero de Nicolás Maduro, compareció este lunes ante una corte federal de Miami para enfrentar un cargo de lavado de dinero. La comparecencia ocurre tras su sorpresiva deportación desde Venezuela, ejecutada por el gobierno de la Presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en lo que analistas consideran una "purga" de figuras vinculadas al antiguo poder.
Saab, de 54 años, respondió brevemente en inglés tras ser informado de los cargos vinculados a un esquema de sobornos a altos funcionarios para la obtención de contratos gubernamentales lucrativos. Esta nueva acción judicial se produce a pesar del indulto que recibió en 2023 por parte de la administración de Joe Biden, el cual, según fiscales, tenía un alcance limitado que no cubría los delitos presentados en esta nueva acusación.
La entrega de Saab a la justicia estadounidense marca un distanciamiento radical de la actual administración venezolana respecto al círculo íntimo de Maduro. Mientras que en el pasado Delcy Rodríguez lideró campañas internacionales por su liberación, hoy la narrativa oficial ha cambiado:
Desconocimiento de nacionalidad: El ministro del Interior, Diosdado Cabello, justificó la medida alegando que la cédula venezolana de Saab (supuestamente emitida en 2004) es fraudulenta. "No hay expediente que certifique que sea venezolano", afirmó.
Purga de poder: Rodríguez ha desplazado a Saab de funciones estratégicas y de la interlocución con empresas extranjeras, consolidando una nueva estructura de poder que busca atraer inversión estadounidense.
Presión interna: El oficialismo enfrenta tensiones con el ala radical del partido, encabezada por figuras como Cabello, ante la apertura de la industria petrolera a empresas de EE. UU. en el contexto de la crisis energética por la guerra en Irán.
Documentos judiciales revelados previamente indican que Saab colaboró secretamente con la Administración de Control de Drogas (DEA) antes de su primer arresto en 2019, entregando más de 12 millones de dólares en ganancias ilícitas y ayudando a desarticular redes de corrupción internas.
Las autoridades estadounidenses proyectan a Saab como un testigo clave contra Nicolás Maduro, quien se encuentra bajo custodia federal en Manhattan a la espera de un juicio por narcotráfico, tras ser capturado en una operación militar de Estados Unidos en enero pasado.
El caso de Saab es una pieza fundamental en la estrategia del segundo gobierno de Donald Trump para reformular la relación con Venezuela. Mientras la Casa Blanca elogia la apertura económica de Rodríguez, las voces críticas dentro de Venezuela, como la del comunicador Mario Silva, denuncian que estas acciones violan la prohibición constitucional de extradición, advirtiendo que "nadie está a salvo" en el actual reordenamiento político del país sudamericano.



