
CIUDAD JUÁREZ, Chih.- Familiares identificaron de manera oficial a Brianda Sofía A. B., de 22 años, quien perdió la vida la tarde del sábado tras un percance vial en el parque extremo Eco Aventuras Trepachangas. El incidente ha reavivado el debate sobre la falta de supervisión y ordenamiento en las actividades recreativas de alto impacto que se desarrollan en la zona poniente de la ciudad.
El accidente ocurrió en las inmediaciones del Camino Real y la calle Feldespato, cuando el vehículo modificado tipo off-road que conducía la joven salió de una brecha de terracería y cayó hacia un desfiladero. Debido a que la víctima era quien operaba la unidad al momento del siniestro, la Fiscalía General del Estado (FGE) informó que no será necesaria la apertura de una carpeta de investigación penal.
Tras el fallecimiento de la joven, el colectivo Sierra de Juárez emitió un pronunciamiento donde lamentó el suceso y denunció la circulación desmedida y sin regulación de vehículos tipo RZR, ATV y motocicletas en el ecosistema serrano. Según la organización, la falta de controles no solo pone en riesgo la vida de los visitantes, sino que genera daños irreversibles a la flora, fauna y suelo del patrimonio natural juarense.
“Lo ocurrido vuelve a evidenciar la necesidad urgente de que los tres niveles de gobierno asuman su responsabilidad en el ordenamiento, protección y vigilancia de la Sierra de Juárez”, señaló el colectivo en un comunicado institucional, subrayando que la seguridad y la conservación deben ser prioridades ante el crecimiento de estas actividades.
Los activistas ambientales y ciudadanos del sector hicieron un llamado enérgico a las autoridades municipales, estatales y federales para que las actividades recreativas en zonas de riesgo sean supervisadas bajo criterios técnicos estrictos. El objetivo es evitar que áreas destinadas al esparcimiento familiar se conviertan en escenarios de riesgo por la falta de límites y vigilancia operativa.
Con el retiro de la unidad accidentada y la entrega del cuerpo a sus familiares, la zona ha retomado sus actividades habituales, aunque persiste la exigencia de una reglamentación que garantice el bienestar de los usuarios de vehículos todo terreno en la región.



