
Por Alessia Guerra
¡Qué chulada de sainete armaron los muchachos en la Torre Legislativa! Válgame Dios, si hasta parecía plaza de mercado en domingo. En el Congreso del Estado el agua hirvió a tal punto que a más de tres se les andaba quemando el mandado, y no por falta de lumbre, sino porque la discusión escaló a decibelios que ni en tianguis de fayuca.
Resulta que la sesión transcurría entre estirones y jalones, pero cuando la diputada morenista Brenda Ríos agarró el micrófono, ¡agárrense que ahí viene la ola! La legisladora se les dejó ir con todo el peso del camión al tocar el espinoso, polvoriento y bastante hediondo tema de los supuestos desvíos millonarios en el Patronato de la Feria de Santa Rita.
Brenda abogó con dientes y uñas por el respeto que se le debe dar a las mujeres , al tiempo que exigió que el caso no se quede en mero chisme de pasillo y pase directo a los tinteros de la investigación formal por tratarse de funcionarios. Otro caso fue el de las mujeres que se manifestaron en camiones alegóricos contra la 4TE , que porque se podían caer y que denigraban a las féminas pero pues las mujeres se veían bien animadas. la legisladora de Morena andaba aventando piedras para todas partes. Pero el plato fuerte vino cuando los panistas, viendo que la pedrada venía con onda, prefirieron aplicar la de «pies, ¿para qué los quiero?» y empezaron a ahuecar el ala.
¡Aah, pero no contaban con la garganta de la diputada! Viendo que los blanquiazules salían más rápido que cucarachas cuando prende uno la luz de la cocina, Brenda Ríos sacó todo el fua y, desde el fondo de sus pulmones, les soltó con voz ronca y de trueno: «¡YAAA SE VAAN!». Válgame, hasta las cortinas del recinto temblaron. Ganas no le faltaron de seguir deshebrando la mazorca de esos temas, pero la bancada azul prefirió el gallina-style antes que aguantar el vendaval.
Y mire usted que el horno ya venía bien caliente. Las piedras iban de un lado a otro: por un lado, los reclamos por el endeudamiento de la Federación y, por el otro, el batidero de la Feria de Santa Rita. Pura tiradera de estambre, griterío de tianguis y sombrerazos que, al final de cuentas, terminaron en pura llamarada de petate. Ni uno solo de los rijosos reclamos de ambos lados tuvo la más mínima atención ni generó un acuerdo decente. Puro teatro del bueno para la tribuna, pero con las manos vacías para la gente.
En fin, así las cosas en la máxima tribuna del estado. Como bien dice el dicho: «El que se enoja pierde, pero el que corre... ¡ese sí que no la libra!». ¡A darle que es mole de olla!



