
KIEV, Ucrania – La capital ucraniana registró la madrugada de este jueves una de las ofensivas más intensas desde el comienzo de la invasión rusa, dejando un saldo de al menos 10 personas muertas y 45 heridas. La fuerza aérea de Ucrania informó que Rusia desplegó un arsenal de 675 drones de ataque y 56 misiles, de los cuales los sistemas de defensa lograron interceptar 652 drones y 41 misiles.
A pesar de la alta tasa de intercepción, los proyectiles que impactaron en la ciudad provocaron el colapso de infraestructuras civiles y escenas de caos en zonas residenciales.
El presidente Volodimir Zelenski confirmó que más de 20 sitios en la capital sufrieron daños significativos. Entre los edificios afectados se encuentran:
Viviendas: Edificios residenciales de la era soviética que colapsaron debido a las explosiones.
Servicios básicos: Una escuela y una clínica veterinaria resultaron destruidas por el impacto de los proyectiles.
Balance de víctimas: La policía local reportó el hallazgo de siete cuerpos en un mismo inmueble destruido, correspondientes a tres hombres, tres mujeres y una niña.
Zelenski utilizó el suceso para reiterar su llamado a los aliados internacionales, señalando que estas acciones demuestran la falta de voluntad del Kremlin para finalizar el conflicto armado.
Esta ofensiva ocurre en un momento crítico para la diplomacia internacional, marcando un revés tras intentos recientes de mediación:
Ruptura del cese al fuego: El ataque se produce apenas días después de un alto el fuego de tres días negociado por el presidente estadounidense Donald Trump, el cual ya había recibido acusaciones de violaciones por ambas partes.
Condena internacional: Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, denunció que la ofensiva representa una burla a los esfuerzos diplomáticos de paz.
Exigencias de Moscú: El Kremlin mantiene su postura de que Ucrania debe retirarse totalmente del Donbás antes de iniciar cualquier negociación formal, exigencia que Kiev califica como una capitulación.
Analistas y funcionarios ucranianos vinculan la magnitud de esta agresión con la pausa operativa previa y la coincidencia con reuniones diplomáticas de alto nivel, como el encuentro entre los mandatarios de Estados Unidos y China en Pekín.



