
PEKÍN, China – En el marco de su primera reunión oficial en la capital china, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, alcanzaron acuerdos significativos para garantizar la estabilidad energética global y la seguridad internacional. Ambos mandatarios subrayaron la importancia de mantener abierto el Estrecho de Ormuz para el libre flujo de energía, rechazando cualquier intento de militarización o el cobro de peajes por transitar la zona.
Asimismo, en un frente común respecto a la seguridad en Oriente Medio, Washington y Pekín ratificaron su postura de que Irán nunca debe poseer armamento nuclear, en un momento en que las negociaciones con Teherán se mantienen estancadas.
La Casa Blanca informó que el presidente Xi Jinping expresó un interés estratégico en diversificar las fuentes de suministro de China para reducir su dependencia del paso de Ormuz:
Libre tránsito: China se opuso formalmente a cualquier recargo o peaje por el uso del estrecho.
Comercio energético: Pekín manifestó su intención de incrementar la compra de petróleo estadounidense en el futuro cercano.
Visión compartida: Trump destacó que el vínculo comercial y de respeto entre ambas naciones, que data de hace 250 años, es la base para un futuro próspero.
Pese al tono de cooperación en temas energéticos y nucleares, la cuestión de Taiwán se mantuvo como el tema más sensible de la agenda bilateral:
Advertencia de Xi: El mandatario chino insistió en que la independencia de Taiwán es incompatible con la paz en el estrecho.
Riesgo de conflicto: Xi advirtió que una gestión inadecuada de este asunto por parte de Washington provocaría fricciones e incluso conflictos directos.
Postura oficial: Pekín reiteró que Taiwán es el tema primordial para mantener la estabilidad en las relaciones entre ambas superpotencias.
La jornada concluyó con una cena de gala ofrecida por el presidente Xi en el Gran Salón del Pueblo, ubicado en la Plaza de Tiananmen. Durante su discurso, Donald Trump apeló a los "valores compartidos" como el trabajo duro y el coraje para construir una relación de respeto mutuo. Esta visita marca el primer encuentro de un mandatario estadounidense en suelo chino desde 2017, simbolizando un intento de reconstruir los puentes diplomáticos en la era actual.



