
POR ALESSIA GUERRA
Quien no perdió el tiempo para regresar al terreno de juego y mandar una señal de fuerza fue la senadora Andrea Chávez Treviño. En lo que marcó su primera aparición pública tras dar a luz, la legisladora chihuahuense se plantó con firmeza en el centro de un mitin masivo enfocado en la "soberanía nacional". La imagen no fue menor: con su bebé recién nacido pegado al pecho durante todo el encuentro, Chávez capitalizó la atención de la jornada y generó una oleada inmediata de reacciones de simpatía y reconocimiento en las benditas redes sociales, presentándose ante la militancia como el vivo ejemplo de la maternidad activa dentro de la función pública.
Hilos de poder en la 4T
Pero más allá de la estampa maternal que conmovió a los asistentes, el fondo político del evento dejó ver con claridad cómo se están acomodando las calabazas en el tablero local y nacional. A la senadora se le vio sumamente bien cobijada, flanqueada por la dirigencia nacional que camina al son que le toquen a Ariadna Montiel, lo que confirma de qué lado masca la iguana en las estructuras internas de Morena.
En la mira: El "Marugate"
Y es que el tema de la soberanía no fue simple adorno discursivo. Los morenistas dejaron en claro que no piensan quitar el dedo del renglón respecto al espinoso caso del "Marugate". La consigna es mantener la presión a tope, al grado de que la propia presidenta Claudia Sheinbaum ya dio línea desde las alturas al asegurar que aún se están detallando las pruebas correspondientes. Con el respaldo de Palacio Nacional y el arrope del grupo de Montiel, la reaparición de Andrea Chávez con bebé en brazos no fue sólo un acto de presencia, sino el banderazo de salida para la siguiente etapa de la batalla política en el estado.



