
En el PAN de Chihuahua las aguas comienzan a calentarse. El exfiscal César Jáuregui Moreno lanzó un mensaje directo: “En Chihuahua tiene que decidir la gente”. La frase apunta al corazón del debate interno: la posibilidad de que la candidatura para 2027 se defina desde la cúpula y no desde las bases.
Y el mensaje tiene destinatario. Porque mientras Jáuregui exige que la militancia y la ciudadanía sean tomadas en cuenta, dentro del panismo crece la percepción de que Santiago de la Peña ya es el candidato asignado, aunque todavía no exista una designación formal. El ingrediente incómodo es que De la Peña ni siquiera tiene una trayectoria histórica como panista, algo que vuelve todavía más sensible la discusión interna.
Pero hay un tercer nombre que no conviene perder de vista: Alan “El Cabrito” Falomir.
Sin hacer tanto ruido, Falomir no ha bajado la intensidad de su trabajo. Mantiene presencia territorial, agenda pública y aparece en las mediciones como uno de los perfiles que siguen en la pelea. No está fuera de la fotografía.
Ahí está el verdadero problema para el PAN: mientras Jáuregui cuestiona una posible decisión cupular, De la Peña avanza con el respaldo político que se le atribuye y Falomir sigue trabajando sin abandonar la carrera, la candidatura todavía no debería darse por sentada.
Porque una cosa es tener un nombre en la mira y otra muy distinta convertirlo en candidato.
Y si la decisión ya estuviera tomada, como algunos aseguran en los corrillos panistas, la pregunta de Jáuregui adquiere todavía más fuerza: ¿para qué pedirle a la gente que decida si arriba ya decidieron por ella?
Ahí está el verdadero zarpazo.
Porque el PAN puede imponer un candidato en una mesa.
Lo que no puede imponer en esa misma mesa es la unidad de quienes se sienten desplazados.
Y si Santiago llega con la etiqueta de “asignado”, Jáuregui con el reclamo de que decida la gente y Falomir todavía metido en la pelea, la batalla interna apenas comienza.
El candidato puede salir de una oficina; el costo político de imponerlo tendrá que pagarlo todo el partido.



