
Por Alessia Guerra
En el tierno y disciplinado ecosistema político de Chihuahua, la libertad de expresión no se mide en argumentos, sino en la velocidad para borrar comentarios. Que lo diga Fernanda Martínez, directora del Ichijuv, quien pasó de liderar las juventudes estatales a ganarse a pulso el honorable título de "Lady Borrador". Su hazaña: lanzar la piedra cibernética en favor de su "gallo" (y actual Secretario General de Gobierno), Santiago de la Peña, para luego aplicar un frenético control de daños borrando cuanta crítica se le cruzara en redes. Un clásico de la alta escuela de la incongruencia: tirar la piedra y esconder el celular.
Pero no se preocupen, que en el Palacio de Gobierno no hay tormentas, solo risas. A la gobernadora Maru Campos el linchamiento digital de su funcionaria no solo le causó gracia, sino que le pareció de lo más normal. Faltaba más. Para la mandataria, que una líder juvenil se ponga de alfombra roja ante el poder no es una falta ética ni un descarado acto de lambisconería institucional; es, simplemente, "dinámica democrática".
"Yo no sé cuál es el lío aquí y cuál es el escándalo", soltó la gobernadora ante los medios, con esa ligereza de quien ve el servicio público como un club de fans.
Para rematar el chiste, Maru Campos recurrió a la siempre confiable metáfora del guardarropa: "Yo me puse el saco hoy, pero yo escogí cuál saco ponerme; hubo gente que se puso el saco así de la nada". Genial. Resulta que en el video de la funcionaria no se dijeron nombres, así que los indignados son unos exagerados que se andan vistiendo con culpas ajenas.
Lo que la gobernadora olvida —o decide ignorar con una sonrisa— es que el problema no es el saco, sino la inmoralidad de usar el membrete oficial para hacer campaña anticipada rumbo al 2027. Al final, la lección del Ichijuv para los jóvenes chihuahuenses es clara: si vas a violar la ética política, hazlo con orgullo, y si te descubren, borra los comentarios y búscate un saco de tu talla.
"Yo no sé cuál es el lío aquí y cuál es el escándalo", soltó la gobernadora ante los medios, con esa ligereza de quien ve el servicio público como un club de fans.
Para rematar el chiste, Maru Campos recurrió a la siempre confiable metáfora del guardarropa: "Yo me puse el saco hoy, pero yo escogí cuál saco ponerme; hubo gente que se puso el saco así de la nada". Genial. Resulta que en el video de la funcionaria no se dijeron nombres, así que los indignados son unos exagerados que se andan vistiendo con culpas ajenas.
Lo que la gobernadora olvida —o decide ignorar con una sonrisa— es que el problema no es el saco, sino la inmoralidad de usar el membrete oficial para hacer campaña anticipada rumbo al 2027. Al final, la lección del Ichijuv para los jóvenes chihuahuenses es clara: si vas a violar la ética política, hazlo con orgullo, y si te descubren, borra los comentarios y búscate un saco de tu talla.



