
CDMX.- Un video captado por víctimas del ataque en la Zona Arqueológica de Teotihuacán se volvió viral este martes, revelando los momentos de terror que vivieron decenas de personas bajo el amago de un sujeto armado. En la grabación, el agresor, quien provocó la muerte de una turista canadiense y dejó más de diez lesionados, somete a un grupo de visitantes en la Pirámide de la Luna, justificando sus actos bajo un discurso de odio contra el turismo internacional.
El video muestra el control que el tirador ejerció sobre el grupo, incluyendo a menores de edad, antes de ser neutralizado por las autoridades:
Sometimiento: Se observa a los turistas, incluidos niños, tirados en el suelo mientras el sujeto los amaga con un arma de fuego de alto poder.
Discurso hostil: El agresor utiliza un lenguaje violento, recriminando a los presentes su procedencia extranjera y asegurando que su intención era "sacrificarlos".
Confesión de crímenes: En el audio se escucha al sujeto jactarse de haber asesinado a otros turistas previamente: "Cumplo con mi palabra, han muerto dos coreanos allá, los he sacrificado como a perros".
Las expresiones vertidas en el video sugieren una motivación ideológica o un brote psicótico con tintes nacionalistas extremos:
Rechazo al turismo: El atacante increpó a los visitantes de origen europeo, afirmando que los monumentos no fueron construidos para "fotografías", sino para actos de sacrificio ritual.
Premeditación: Las autoridades analizan la mención de las víctimas coreanas para determinar si el sujeto actuó solo o si el ataque fue planeado para atacar puntos específicos de la zona arqueológica de manera secuencial.
Impacto psicológico: El video documenta el trauma de los rehenes, quienes permanecieron varios minutos bajo la amenaza directa de ejecución antes del arribo de las fuerzas federales.
La Fiscalía del Estado de México ya integró este video a la carpeta de investigación como prueba del dolo y la alevosía con la que se condujo el imputado. Mientras tanto, el estado de salud de la decena de lesionados —actualmente distribuidos en hospitales de Axapusco e Ixtapaluca— se reporta como estable pero bajo estricta observación. La Secretaría de Cultura y el INAH han reforzado la vigilancia en el sitio, mientras la comunidad internacional observa de cerca el proceso judicial por el homicidio de la ciudadana canadiense y las agresiones contra visitantes de múltiples nacionalidades.



