
Por Alessia Guerra
Vaya manera de arrancar las hostilidades rumbo a la gubernatura de Chihuahua para el 2027. El Partido Verde Ecologista de México (PVEM), fiel a su milenaria tradición de vender caro su amor, decidió jugarse una carta que pretendía ser un jaque y terminó pareciendo un berrinche de guardería. Al destapar abiertamente al alcalde con licencia de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, como su "gallo", lo único que lograron fue adelantar la temporada de fracturas en la autollamada Cuarta Transformación.
Lo de Arturo Escobar placeándose por Juárez no fue un acto de convicción ideológica —por favor, hablemos de política en serio—, sino un burdo chantaje. Una pedrada directa a la ventana de Morena para recordarles que existen, que quieren su rebanada del pastel y que, según sus cuentas alegres, los "guindas" los necesitan por fuerza para arrebatarle el estado al PAN. El propio Ricardo Monreal, siempre listo para el control de daños (o para meterle más sazón al caldo), lo dejó entrever: el Verde solo está midiendo fuerzas.
El problema es que en el PVEM juran que asustan con el petate del muerto, pero a Morena no se le mueve un solo pelo.
La respuesta de la "consentida": Morena no comparte el boleto
La que no tardó ni un segundo en congelar los ánimos fue la senadora con licencia, Andrea Chávez Treviño. Con una dosis de pragmatismo y cálculo político digna de campeonato, la joven legisladora despachó las aspiraciones de Cruz con una frase que sepultó cualquier intento de diplomacia cortesana:
“Le deseo mucha suerte a Cruz con el Partido Verde. Yo voy con Morena”.
Traducción no oficial: Te me vas yendo por la lateral, Cruz, que aquí la marca buena es la mía.
Chávez no se quedó de brazos cruzados. Con ese sutil recordatorio, no solo le hizo el feo al "tucán", sino que le restregó a Pérez Cuéllar sus raíces y lo dejó, de facto, fuera del paraíso guinda. La separación ya es un hecho; el divorcio se firmó antes de que empezera el matrimonio electoral en el estado.
El tablero hacia el 2027: Deseos contra realidades
Mientras el Verde se queda solo con su candidato y su nostalgia de coalición total, a Andrea Chávez ya se le sumó una buena parte del Partido del Trabajo (PT). Los petistas, siempre fieles al calor del presupuesto y al árbol que mejor sombra da, ya empezaron la cargada.
Sin embargo, el PT chihuahuense se cuece aparte. Mientras una facción se alinea con Andrea, la otra mitad —regenteada por los eternos hermanos Aguilar Gil— dice que aún "lo está pensando", aunque todo indica que su corazón late por Cruz. Bueno, su corazón y sus bolsillos.
Las malas lenguas, esas que no se guardan nada, ya filtraron que los Aguilar están más que comprometidos... pero con la gobernadora Maru Campos. Dicen los que saben que, a través de su operador estrella y secretario de Gobierno, Santiago de la Peña, se operó una magistratura penal para el junior Rubén Aguilar Gil. Por si fuera poco, a una de las hermanitas la acomodaron cómodamente en la nómina de la administración municipal de Marco Bonilla. Así que, tras bambalinas, los Aguilar ya cantan el himno azul y forman parte del Grupo Maruista.
Entra Corral al ruedo: ¿Maru jugando en dos tableros?
Por si el caldo no estuviera ya lo suficientemente espeso, saltó al ruedo el exgobernador y ahora senador con los colmillos muy filosos, Javier Corral Jurado. Fiel a su estilo de no guardarse nada y disparar con rayo láser, Corral tocó hilos ultrasensibles y le puso nombre y apellido al titiritero detrás de la función del Verde.
Según el exmandatario, todo este numerito en Ciudad Juárez viene con código de barras de Palacio de Gobierno. Corral acusó de forma directa a Maru Campos de querer jugar a la política cuántica: estar en dos lugares a la vez. Aseguró que la gobernadora pretende imponer y controlar a los candidatos gubernamentales de ambas facciones; es decir, asegurar su pieza en la coalición PAN-PRI, y de paso, meter mano negra para imponer a su candidato ideal dentro del bloque de la 4T.
Reaccionando al ultimátum de Arturo Escobar (ese de que o van con Cruz o no hay alianza), Corral soltó una de esas frases que raspan el barniz político:
“Muy significativa esta declaración de Arturo Escobar, que además de un público intento de chantaje a Morena, permite apreciar que María Eugenia Campos, la gobernadora de Chihuahua, pretende tener candidato tanto en el PRIAN como en la coalición electoral de la 4T”.
Vaya revelación. Si las sospechas de Corral son ciertas, Maru Campos no está jugando al ajedrez, está jugando al Monopoly con el estado, queriendo comprar todas las propiedades de la avenida para que, gane quien gane, la renta se pague en la misma ventanilla.
La 4T en Chihuahua ya tiene su lista de deseos para el 2027, el detalle es que los Reyes Magos de la política no traen juguetes para todos. El Verde estiró tanto la liga que terminó por romperla, y Cruz Pérez Cuéllar podría descubrir, por las malas, que vestirse de verde en el desierto de Chihuahua no te hace ecologista... solo te deja en el oasis equivocado y bajo la sombra de un árbol que, según Corral, se riega desde el bando azul.



