
Por Alessia Guerra
Parece que en el Poder Judicial del Estado de Chihuahua cambiaron el Código de Procedimientos por un manual de community management. Hoy la prioridad en los tribunales ya no es dictar sentencias, sino asegurarse de que la luz del aro LED ilumine el mejor ángulo de las togas. En un despliegue de profunda “entrega institucional”, la máxima tribuna del estado dedica su valioso tiempo a inundar sus redes sociales con fotos de supuestas reuniones de trabajo, demostrando que si la justicia es ciega, al menos sabe posar muy bien para la cámara.
El trofeo al descaro se lo lleva el magistrado Andrés Pérez Howlet, quien en plena jornada laboral convirtió los canales oficiales en una pasarela de propaganda. Resulta una auténtica vergüenza que el Poder Judicial publique abiertamente fotografías donde el magistrado aprovecha el horario de trabajo y los recursos públicos para difundir la imagen y simbología de quien siempre ha sido y sigue siendo su patrón político, un funcionario de primer nivel que suspira por la alcaldía de Chihuahua. Decir que fue un “descuido” sería pecar de ingenuos; fue un guiño publicitario con tufo electoral tan descarado que solo le faltó llevar un eslogan de campaña impreso en el mazo judicial.
Resulta conmovedor recordar los tiempos en que el tribunal predicaba con lágrimas en los ojos sobre la sagrada división de poderes. Hoy, tras las reformas que abrieron la puerta a juzgadores que parecen despistados en su propio oficio, la tan cacareada independencia institucional se convirtió en un bonito adorno de escritorio. La toga, que antes simbolizaba imparcialidad y neutralidad, ahora se utiliza abiertamente como capa de superhéroe para promocionar aspirantes políticos y cobijar destapes partidistas a plena luz del día.
Mientras el tribunal sigue sumando likes y acumulando torpezas mediáticas, la ciudadanía sigue esperando lo verdaderamente importante: sentencias reales que resuelvan sus problemas cotidianos. A quien busca justicia le importa poco el catálogo de fotos o el futuro político del funcionario en turno; lo que necesita es celeridad, seriedad procesal y resoluciones que impacten positivamente en su vida.
Es lamentable y reprobable que Chihuahua tenga hoy un Poder Judicial de alfombra roja: muy brillante para la farándula política, pero completamente a oscuras para impartir justicia.



