
POR ALESSIA GUERRA
En el Poder Judicial de Chihuahua acaban de aplicar una mudanza de esas que no solo cargan con escritorios y expedientes, sino con carreras políticas enteras. El Pleno del Órgano de Administración Judicial decidió vaciar las oficinas de la Sala Penal Regional y de la Sala Civil y Familiar Regional del Distrito Judicial Hidalgo para llevárselas definitivamente a la capital. Y mientras los camiones de mudanza se alistaban, el eco de un grito de indignación retumbó en todo el estado. ¿La autora del berrinche legal? Nada menos que Miriam Hernández, la ex mandamás del Supremo Tribunal de Justicia.
Dicen los que conocen el paño que a la ex presidenta no le dolió el traslado de los papeles, sino el desalojo de su influencia. Con este plumazo, el cacicazgo y el control que ejercía a modo con mano de hierro en las salas de la capital del estado y del que quedó formalmente extinto, archivado y sin derecho a fianza.
Su poder en la región se redujo a la más absoluta nada; un auténtico auto de formal prisión a su legado de control. Ver cómo su estructura se desmorona mientras los magistrados María Elizabeth Macías Márquez y Yamil Athie Gómez operaban el traslado argumentando "necesidades operativas" debe haber sido una píldora más amarga que el peor de los fallos en contra. Aunque a la ex presidenta Le quedan choferes, guaruras pagados por el Tribunal.
Para taparle el ojo al macho y que los litigantes del sur no armen una revolución, la genialidad burocrática diseñó una solución digna de ciencia ficción: la Oficialía de Partes Digital en Parral. La "moderna" filosofía consiste en que el abogado parralense, cansado y con el término legal encima, lleva su escrito a la ventanilla de siempre, ahí un burócrata le echa luz con un escáner (si es que hay luz ese día y no se cayó el sistema) y el documento viaja por el ciberespacio hasta la capital. Una maravilla de la tecnología que seguramente funcionará con la misma velocidad y eficacia con la que el Poder Judicial resuelve sus juicios... es decir, a paso de tortuga con reumatismo crónico.
Para rematar el chiste, a Macías Márquez y a Athie Gómez los nombraron "Enlaces del Poder Judicial con la Región Sur". Esto significa que, además de desahogar la avalancha de expedientes que se les viene encima, tendrán que hacer turismo judicial y pararse de vez en cuando en Parral a coordinar pantallitas de Zoom y a sonreírle a las barras y colegios de abogados locales, quienes ya los esperan con las antorchas encendidas y los códigos procesales listos para el debate.
Los efectos jurídicos de este reparto equitativo se aplicarán en cuanto se publique en el Periódico Oficial. Pero no nos engañemos: si con el flujo normal el sistema de justicia ya parecía un embudo atascado, ahora que concentren todo en la capital, aquello va a ser un engrudo legal digno de récord Guinness. A los parralenses y zonas aledañas solo les queda encomendarse a los santos judiciales y comprar paciencia por mayoreo, porque mientras en la capital se celebra el desmantelamiento del feudo de Miriam, en el sur la justicia se va a tramitar a cuentagotas y por correo electrónico. ¡Que Dios agarre confesados a los litigantes!



