
Por Alessia Guerra
¡Paren las prensas y que todos bajen de su nube! Un llamado urgente a la cordura para todos esos suspirantes "acelerados" de Acción Nacional que ya andaban ensayando la sonrisa de candidato frente al espejo. Les tengo noticias: vayan guardando el maquillaje y borrando la pose de estadista, porque la dirigencia ya les puso un freno de mano.
Dice el librito del CEN que las candidaturas no se van a repartir por el nivel de blancura de sus dientes ni por cuántos espectaculares alcancen a colgar de manera "espontánea". No, señores. La pasarela interna viene milimétrica. Nos acaban de recetar el cuento de que las famosas encuestas de agosto no medirán simpatías de café, sino un cóctel indescifrable de variables: popularidad, rechazos, filias y fobias. Buscan al "más competitivo", no al más conocido.
Y aquí es donde a cualquiera le salta la duda razonable. ¿Cómo se mide la "fobia" en una gráfica de barras? ¿Bajo qué fórmula matemática van a descifrar personalidades con puntos tan ambiguos? Al menos, claro, que el perfil idóneo ya tenga nombre y apellido en la libreta principal de Palacio de Gobierno... ¿Verdad, Santiago? Pero surge el pequeño dilema: si el dedazo favorece a la oficina del secretario particular de la jefa del estado, pero el bendecido no levanta ni una ceja de simpatía entre los mortales, ¿cómo van a maquillar el algoritmo? Esas encuestas huelen más a traje hecho a la medida que a ciencia exacta.
🦑 La Casa del Calamar... Versión Chaleco Azul
Prepárense, porque este casting no es apto para cardiacos. El proceso viene diseñado en etapas y, conforme avance el calendario, iremos viendo caer cabezas como en una versión política de El Juego del Calamar.
Fase 1: El filtro digital. Para empezar la carrera por el juego del hueso, los grillitos tendrán que registrarse en una aplicación móvil. Tecnología de punta para el control de daños.
Fase 2: Los jueces del orden. Llegado agosto, las encuestas entrarán en acción. Prometen un escrutinio tan severo que parecerá capítulo de La Ley y el Orden. ¿Quiénes serán los implacables juzgadores que decidan quién tiene "pulcritud" y quién no? Misterio puro.
Fase 3: El milagro de Disney o el berrinche ciudadano. Si los elegidos por la "vara de la legitimidad" resultan ser puros cuentos de hadas y los grillos políticos sobrevivientes se ponen necios y no llegan a un acuerdo —lo que la dirigencia llama elegantemente "cerrazón"—, entonces amenazan con abrir la consulta a la ciudadanía.
Aviso parroquial para los grillitos: Pónganse a corregir sus malas conductas desde ayer. Es hora de ir a buscar a sus peores enemigos, invitarles un café, pedirles perdón y rogarles que borren sus malas actitudes para que no salgan a relucir en el detector de mentiras del partido. Suavicen las asperezas y recen para que a los encuestadores no se les mueva la mano con los números. Mientras el panismo se entretiene jugando a medir humores, filias espirituales y fobias del clóset con un proceso que parece sacado de un guion de fantasía, la realidad toca a la puerta. Allá afuera, el rival de color guinda les lleva varios meses de ventaja en la carrera real. A ver si para cuando terminen de descifrar quién es el más "puro" y menos "odiado" de la casa, todavía queda campaña por competir.
Afilen los cuchillos, que agosto está a la vuelta de la esquina.



