
Por Alessia Guerra
Dicen las malas lenguas —que son las que mejor informan — que en el PAN municipal ya son cuatro los valientes apuntados en la lista para buscar la alcaldía. El tablero tiene nombres pesados: César Jáuregui, Alan Falomir, Alfredo Chávez y Santiago De la Peña. Hasta ahí, todo parecería una sana —y democrática— rebatinga interna... si no fuera porque la rumorología de pasillo, esa que nunca duerme, ya empezó a cantar que los dados vienen más cargados que la batería de un celular nuevo.
El runrún es fuerte: Santiago De la Peña trae la bendición de la jefa máxima, Maru Campos. Y miren, en política recibir ese espaldarazo es como sacarse la lotería sin comprar billete; mejor apoyo, imposible. El único "detallito" —un fantasma que a los panistas tradicionales les causa urticaria— es que Santiago es un tricolor de pura cepa, de esos que huelen a PRI desde kilómetros.
"Corderos de día, lobos de noche... y priistas en el padrón."
La pregunta del millón es: ¿Le alcanzará el tiempo para convencer a la base, o la orden ya viene "planchadita y almidonada" desde el Olimpo azul? Porque una cosa es que las cúpulas se den la mano y otra muy distinta es pedirle a la militancia de a pie que vote con los ojos cerrados y la mente "abierta" (tan abierta que se les caigan las ideas) para aceptar a un heredero del viejo régimen. ¡Vaya sapo que se van a tener que tragar sin hacer gestos!
Pero despacio, que no por mucho madrugar amanece más temprano. Aunque en la mesa principal ya parezca que el arroz está cocido, en política no se pueden echar las campanas al vuelo antes de la misa. Falta camino por recorrer, lodo por pisar y, por supuesto, las siempre inevitables sorpresas de última hora.
Aquí no se trata solo de ver quién se queda con la silla municipal, sino de matemáticas puras para lo que viene: la gubernatura. El candidato del PAN necesitará hasta el último voto, y la ecuación es simple: entre más unidos salgan, más fuerte pisan; pero si la militancia se encabrita por el "tinte tricolor", la sumatoria podría terminar en resta.
Habrá que ver cuántos "valientes" más se animan a darle click a su registro en los próximos días o si la cargada termina por asustar a los demás. Por lo pronto, el circo ya abrió su función y las palomitas están listas. Que gane el mejor... o el que traiga el padrino más fuerte.



