
Por Alessia Guerra
Dicen por ahí que cuando el río suena, es porque agua lleva, y en los pasillos de la política norteña el agua viene congelada y en forma de balde de hielos. Resulta que al exsubsecretario de Planeación Turística, Simón Levy —que anda más travieso que un duende en juguetería—, se le ocurrió soltar la bomba en redes sociales. ¿El blanco? El mismísimo alcalde con licencia (y eterno suspirante) de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar.
El chisme cibernético, con todo el filo del mundo, sentenció: “Cruz Pérez Cuéllar ya no va a poder hacer shopping en Dallas. Bye visa. Van por todo en CDJ”. ¡Tómala de la cruz al piso! Justo en plena campaña interna de Morena, cuando lo que necesitas es presumir músculo y no que te corten las alas para cruzar el charco. A Pérez Cuéllar le dieron donde más le duele al fronterizo: en el carrito del súper del otro lado.
¿Mitote o Realidad? El "Yo no fui" de la Frontera
Como era de esperarse, Cruz Pérez Cuéllar no se quedó de brazos cruzados y mandó su respectivo comunicado diciendo que nanay, que su visa está más viva que nunca. Pero a ver, seamos serios: ¿cómo va a saber si la visa está activa si tiene meses sin asomarse a los puentes internacionales? Es como presumir que el coche arranca al llavazo cuando llevas un año sin subirte. Ojos que no ven, aduana que no te batea.
La versión oficial (o el escudo de siempre):
El Departamento de Estado de EE. UU., muy en su papel de "aquí no pasó nada", mantiene bajo estricta privacidad el estatus de los visados. O sea, ellos no van a salir a decir si Chana o Juana se quedaron sin pase para Disneylandia. Así que, por el momento, todo queda en el aire... o en el limbo migratorio.
Cuando las barbas de tu vecino veas cortar…
Pero ojo, que la cosa no es exclusiva de Ciudad Juárez. El analista Ramón Alberto Garza ya advirtió que la "lista negra" del Tío Sam viene más surtida que dulcería en piñata. Trae nombres de todos los colores y sabores partidistas. Quien haya andado de pillín o pillina, que vaya poniendo sus barbas a remojar, porque el departamento de visas no perdona.
Ahí tienen también el runrún alrededor del mismísimo senador Gerardo Fernández Noroña y otros tantos cuadros de la llamada Cuarta Transformación que, ante el temor de que les apliquen la de "a la antigüita", han preferido llevar sus gestiones políticas con el perfil más bajo que un vocho achaparrado. Ya nadie quiere presumir viajes a Houston; ahora resulta que todos son fans de vacacionar en las playas nacionales (por pura "austeridad", claro).
Las travesuras de Levy y el efecto dominó
Para rematar el cuadro de suspenso, Simón Levy confesó sin pudor alguno que, junto con cuatro "gringos" de Baja California, le sacaron la primera grabación a la gobernadora Marina del Pilar. ¡Qué fichitas! El horno no está para bollos y la política mexicana parece un juego de Jenga donde Washington está quitando las piezas de abajo.
Al final del día, la moraleja de esta telenovela fronteriza es clara: el que tiene tienda, que la atienda... y el que tenga visa, que la cuide, porque en estos tiempos de investigaciones exprés, a cualquiera le cantan las golondrinas y lo dejan bailando la bamba del lado mexicano del río. ¿Verdad, Cruz?



