
EU.- El mandatario estadounidense afirmó que, tras alcanzar un acuerdo en Irán, ordenará el despliegue de fuerzas navales hacia la isla para forzar la rendición del gobierno castrista. "Haremos que el portaaviones SS Lincoln desembarque y entonces se rendirán", presumió el republicano, aunque erróneamente calificó a dicho buque como el mayor del mundo, título que ostenta el Gerald Ford.
Horas antes del evento, la Casa Blanca oficializó una orden ejecutiva que amplía el bloqueo económico contra Cuba con efectos inmediatos:
Alcance global: Las sanciones se dirigirán contra cualquier persona, extranjera o estadounidense, que realice actividades que generen divisas para la isla.
Sectores estratégicos: Las medidas se centran en minería, defensa, energía y servicios financieros.
Bloqueo de activos: Cualquier empresa que haga negocios con el régimen cubano en estos sectores enfrentará el congelamiento total de sus activos en EE. UU..
Castigo bancario: Entidades financieras internacionales que faciliten transacciones significativas afrontarán la prohibición de operar en dólares o la congelación de sus cuentas en Wall Street.
La nueva política de Washington extiende las penalizaciones más allá de los altos mandos del gobierno:
Criterio amplio: Las sanciones pueden afectar a funcionarios de cualquier nivel, empresarios e incluso a sus familiares.
Restricción de visas: Los sancionados no podrán viajar a Estados Unidos, a menos que el secretario de Estado, Marco Rubio, determine que su presencia es de interés nacional.
Complemento energético: Estas medidas refuerzan el embargo energético impuesto por Washington desde el 29 de enero.
El documento firmado por Trump califica las acciones del Gobierno de Cuba como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional estadounidense. Según la orden ejecutiva, las prácticas de la isla no solo buscan perjudicar a EE. UU., sino que resultan "repugnantes para los valores morales de las sociedades libres". El anuncio coincide con la gira del presidente por Florida, región donde la comunidad cubano-estadounidense ejerce una notable influencia política.



