
España.-En un encuentro histórico durante la IV Reunión en Defensa por la Democracia en Barcelona, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, dieron por superada la parálisis diplomática que afectaba a ambas naciones desde 2018. “No hay crisis diplomática. Nunca la ha habido”, sentenció Sheinbaum a su llegada, marcando el inicio de una nueva etapa de cooperación que prioriza los lazos económicos y sociales sobre las diferencias históricas.
A diferencia de la postura de confrontación de años anteriores, este encuentro bilateral a puerta cerrada permitió abordar el tema de la Conquista desde una perspectiva de entendimiento mutuo:
Reconocimiento histórico: Sheinbaum destacó la importancia de reconocer los abusos del pasado, pero valoró los gestos recientes del Rey Felipe VI y del Gobierno español, quienes han admitido "claroscuros" y "controversias éticas" en el proceso de colonización.
Hacia 2027: Como muestra de la renovada sintonía, Sánchez aceptó la propuesta de que México sea la sede de la próxima cumbre progresista en 2027, lo que devolverá al país un protagonismo estratégico en el foro internacional.
Cultura como puente: Se reconoció que eventos como la FIL Guadalajara 2024 y exposiciones de arte indígena en España fueron fundamentales para reconstruir la confianza antes del encuentro político.
Analistas coinciden en que el viaje de Sheinbaum —el primero de un jefe de Estado mexicano a Europa en ocho años— representa un movimiento calculado:
Diferenciación sin ruptura: Aunque mantiene la defensa de las raíces indígenas, Sheinbaum se distancia del estancamiento de su predecesor, optando por una diplomacia de resultados.
Equilibrio ante EE. UU.: Al fortalecer vínculos con líderes progresistas europeos como Sánchez, México busca diversificar sus alianzas frente a posibles presiones de la administración de Donald Trump.
Agendas comunes: Ambos países acordaron colaborar en el impulso de energías limpias, programas de reforestación mundial y la defensa de principios de no intervención.
A pesar del acercamiento, la normalización será un proceso gradual. Por ahora, se descarta una reunión inmediata con el Rey Felipe VI, aunque existe una invitación abierta para que el monarca visite México durante el Mundial de Fútbol 2026. El intercambio de cartas entre La Zarzuela y el Gobierno mexicano, donde se resalta una "hermandad histórica", confirma que el canal de comunicación al más alto nivel ha sido restaurado definitivamente.



