
Por Alessia Guerra
La esfera de cristal de la comentocracia local anda echando humo. A fuerza de frotarla en desayunaderos del ayer —esos donde antes solo almorzaba la "fifiza"—, los opinólogos ya le leyeron las cartas al futuro de Chihuahua. Y el oráculo no titubea: según la alineación de las estrellas y el estallido de las veladoras, el ungido invencible de Morena para la Cordinadora Estaral no es otro que el exalcalde juarense, Cruz Pérez Cuéllar.
Los argumentos del aquelarre político no convencen por sólidos, sino por repetitivos. Dicen los que ven visiones que Cruz trae el escapulario mayor: la bendición directa de las dos mujeres más poderosas del país, la presidenta Claudia Sheinbaum y la dirigencia nacional del partido. Con semejante amuleto, aseguran los adivinos, ¿para qué quiere más? A la senadora Andrea Chávez la mandan en sus predicciones a gastar suela al olvido, o con suerte, a disputar un lastimado Ciudad Juárez donde Juan Carlos Loera ya ronda las colonias olvidadas.
Pero la verdadera magia negra se cocina en los pasillos del poder azul. En los nidos de grillos locales que rezan novenarios para que la profecía de Cruz se cumpla. ¿La jugada? Un pacto no escrito alimentado por la nómina publicitaria. En el bando azul prefieren mil veces entregarle el reino a Cruz mediante una "rivalidad fingida" antes que ver a Andrea Chávez fiscalizando hasta el último rincón de los cajones estatales. Para el grupo en turno, Cruz representa impunidad y borrón y cuenta nueva; Andrea, el fin del encanto.
El plan astrológico azul incluye sacrificar a Marco Bonilla. A la carta del alcalde capitalino le quieren imponer como "compañero de viaje" al secretario de Gobierno, Santiago de la Peña, a quien no le ayuda ni el santo de su devoción y cuyos apoyos en fotos lucen más forzados que una limpia de mercado. La apuesta oculta es clara: darle la espalda a Bonilla, entregarle la plaza a la 4T vestida de Cruz y blindar el futuro.
Los chamanes locales rematan su brebaje asegurando que Sheinbaum y AMLO traen la liga estirada y que a Andrea no la quieren en Palacio Nacional. Sin embargo, en esta feria de rumorología y brujería barata, los astros se mueven rápido... y más cuando del otro lado de la frontera la justicia estadounidense alista sus propios conjuros. Hagan sus apuestas, que la bola de cristal suele estrellarse antes de tiempo.



