
Por Alessia Guerra
Cuando la perra es brava, hasta los de casa muerden, pero cuando la oposición está mansa, ni los ladridos se oyen. Por eso el expresidente Vicente Fox Quesada ya brincó al palenque rumbo al 2027: vio que a sus muchachos del PAN no les sale ni el coraje y decidió agarrar el toro por los cuernos para enseñarles cómo se rebate a la 4T, a ver si de perdida recuperan la dignidad.
Y es que los blanquiazules andan arrastrando la cobija de feo. Con una dirigencia nacional más ligera que una cerveza sin alcohol y más floja que una soga vieja, el panismo anda en el puro bache. Ahí tienen el drama de Chihuahua: mientras la militancia se quedó muda tras perder el registro en Coahuila , el alto mando anda de visita por el estado como si viniera de vacaciones con los amiguis. Pura telenovela rosa de pacotilla mientras la calle se les escapa de las manos.
Los panistas locales le intentan meter sazón a la resistencia con eslóganes dignos de melodrama noventero tipo "Arráncame la vida", pero la realidad cala hondo. Tan extraviados andan en el diseño de su estrategia que parece que les va a llegar antes una demanda por derechos de autor de parte del grupo Metallica por copiarles el diseño de las camisetas, que un voto en las urnas.
En la otra esquina, con todo y el tufo a narcopolítica y las fallas en el abasto de medicinas e infraestructura hospitalaria que Chente tanto critica, los morenuzcos no descansan. Esos compas andan sueltos, de casa en casa, entregando su periódico y vendiendo su "verdad". Aunque a esa verdad se le estén cayendo los pedazos, ellos sí hacen la tarea mientras los azules nomás no cuajan.
Vicente Fox olfateó que a estos chamacos panistas les faltan tamaños y sobreagua al caldo. El "Alto del Rancho" sabe que la oposición en México hoy es un cero a la izquierda. Volverá a la grilla con su amplio repertorio de dichos norteños para ver si les infunde un poco de casta a los débiles azulejos. Habrá que ver si el remedio no sale peor que la enfermedad, porque en este melodrama político de 2027, entre un PAN que parece espectador y un Morena que avanza a marcha forzada, Fox llega como el último recurso de un partido que ya no halla ni cómo dar la pelea.



