
EU.- La tensión militar entre Estados Unidos e Irán registró un severo repunte tras la reanudación de ataques cruzados en la zona del Golfo Pérsico, que rompen con un periodo de relativa calma de un mes y encienden las alarmas en los mercados energéticos globales.
El conflicto se reactivó luego de que fuerzas estadounidenses bombardearan la isla de Larak —ubicada en el estratégico estrecho de Ormuz— con el objetivo de neutralizar lanzacohetes iraníes y evitar la colocación de minas navales. La ofensiva dejó tres personas muertas y varios heridos, según reportes de Teherán.
Escalada militar y postura de las partes:
Respuesta armada: La Guardia Revolucionaria de Irán replicó con el lanzamiento de misiles balísticos contra bases aéreas de EE. UU. en Jordania y despliegue de drones hacia instalaciones en Emiratos Árabes Unidos.
Advertencia de Washington: El presidente Donald Trump aseveró que responderán "con fuerza" ante las agresiones, mientras el secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó que la administración mantendrá una agresiva estrategia de presión económica e imposición de sanciones secundarias a entidades financieras vinculadas a Teherán.
Llamado a la negociación: Durante su participación en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en Kirguistán, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, buscó matizar el choque al declarar que su gobierno persigue un camino de entendimiento, al considerar que la prolongación de la guerra no beneficia a la región.
El impacto del intercambio de fuego repercutió de inmediato en los mercados petroleros internacionales, donde el barril de crudo Brent superó los 90 dólares debido al temor de interrupciones en el tránsito comercial a través del estrecho de Ormuz.



