
RÍO DE JANEIRO, Brasil. – En un contraste de emociones extremas, Shakira ofreció este fin de semana el concierto más multitudinario de su carrera en la playa de Copacabana, mientras su padre, William Mebarak, luchaba por su vida en Barranquilla, Colombia.
La cantante tuvo que retrasar su salida al escenario por una hora tras recibir noticias sobre una grave complicación médica de su progenitor, quien sufrió un paro respiratorio.
La situación se tornó crítica momentos antes del espectáculo, cuando se reportó que Mebarak perdió el conocimiento y fue ingresado de urgencia en el Hospital Iberoamericano.
Según fuentes cercanas, la artista permaneció en camerinos en contacto directo con los médicos, esperando la estabilización de su padre antes de decidir si continuaba con el show programado en tierras brasileñas.
Una vez que los reportes médicos indicaron que el señor Mebarak había sido estabilizado, Shakira decidió salir al escenario ante una audiencia histórica.
Pese a la angustia personal, la barranquillera brindó una de las presentaciones más memorables y espectaculares de su trayectoria, logrando conectar con millones de seguidores mientras atravesaba un profundo dolor emocional.
La relación entre la intérprete y su padre ha sido fundamental en su éxito, siendo él su mayor guía artística y emocional a lo largo de las décadas.
Mientras la cantante cumple con sus compromisos internacionales en Brasil, la atención de la prensa y sus seguidores permanece volcada hacia la evolución clínica de William Mebarak en Colombia.









































































