



Un video viral muestra a una asistente llevándose una botella en medio del desalojo de emergencia de la Cena de Corresponsales; la escena desata críticas al gremio periodístico.
Caos y controversia
Lo que debía ser la noche más importante para el periodismo y la política en Washington se transformó en un escenario de tensión y señalamientos. Tras el intento de ataque contra el expresidente Donald Trump durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, el protocolo de seguridad ordenó la evacuación inmediata del recinto. Sin embargo, en medio del desalojo, la atención se desvió hacia una mujer captada en video llevándose una botella de champán de una de las mesas.
La escena que indigna a las redes
Las imágenes, que ya acumulan miles de reproducciones, muestran a una mujer rubia con abrigo negro retirándose con el licor mientras el resto de los invitados abandonaba el salón bajo condiciones de urgencia. Aunque la identidad de la implicada no ha sido confirmada, el hecho ha generado una ola de críticas hacia la actitud de los asistentes, en un momento donde la prioridad era la seguridad nacional debido al incidente violento.
¿Un "recuerdo" de lujo?
Fuentes consultadas por Metro World News indicaron que algunos invitados pagaron previamente por el descorche de sus propias botellas. No obstante, la organización del evento vendió más de 2,000 boletos —con costos de miles de dólares—, la mayoría adquiridos por grandes corporaciones de medios para sus representantes.
En redes sociales, las comparaciones no se hicieron esperar, equiparando el acto con llevarse los centros de mesa de una boda, con la diferencia de que este suceso ocurrió durante un incidente de seguridad de alto nivel que puso en riesgo la vida de figuras públicas.
El golpe a la percepción pública
Mientras las autoridades federales profundizan en la investigación del ataque contra Trump, el gremio periodístico enfrenta una batalla paralela por su imagen.
La viralización de este video ha puesto en duda el profesionalismo de algunos sectores de la prensa en Washington, convirtiendo una botella de champán en el símbolo de una actitud cuestionable frente a una crisis institucional.



