
EU.- El diario The New York Post filtró el manifiesto enviado por Cole Tomas Allen a su familia antes de intentar atentar contra el presidente Donald Trump en la Cena de Corresponsales. En el documento, el detenido justifica su violencia bajo premisas ideológicas y religiosas, detallando que su plan consistía en registrarse en el hotel un día antes para evadir los controles de seguridad exteriores, los cuales calificó de "insuficientes".
Allen, residente de California de 36 años, estructuró su ataque basándose en una jerarquía de objetivos políticos:
Objetivos prioritarios: El atacante señaló directamente a los funcionarios de la administración Trump, a quienes acusó de "traición" y otros delitos graves.
Sobre el Servicio Secreto: Aseguró que su premisa era "incapacitar de forma no letal" a los agentes, aunque admitió que habría pasado por encima de "casi todos los presentes" si fuera necesario para llegar a sus objetivos principales.
Argumento religioso: Rebatió el concepto cristiano de "poner la otra mejilla", argumentando que la inacción ante lo que él percibía como opresión equivalía a la complicidad.
El manifiesto incluye una crítica directa a la logística de protección del evento, coincidiendo con las quejas emitidas por el propio Trump tras el tiroteo:
El factor "huésped": Allen reveló que entró al hotel con varias armas sin ser detectado porque la seguridad se concentraba en quienes llegaban el día del evento. "Nadie pensó en qué ocurriría si alguien se registrara el día anterior", escribió.
Preparación: Comentó que la sensación de preparar el atentado era "horrible" y le provocaba náuseas, enviando un mensaje final a sus alumnos: "No lo recomiendo para nada. Sigan estudiando".
El documento muestra una dualidad entre su odio político y el afecto por su entorno cercano:
A la familia y alumnos: Pidió perdón a sus padres por mentir sobre una supuesta "entrevista de trabajo" y se despidió de sus estudiantes de forma personal.
A terceros inocentes: Se disculpó con los trabajadores del hotel y transeúntes que puso en peligro por su proximidad al ataque, aunque reafirmó que no esperaba ser perdonado.
Para los investigadores del FBI, el manifiesto confirma que el ataque no fue un acto impulsivo, sino una operación planificada con tintes de extremismo doméstico. El texto está siendo analizado para determinar si Allen actuó solo o si fue influenciado por grupos radicales en línea, mientras que el Servicio Secreto evalúa cambios permanentes en la seguridad de hoteles que alberguen eventos presidenciales.



