
Quintana Roo.- El gigante turístico Xcaret anunció la suspensión de la Travesía Sagrada Maya, evento que recrea el cruce prehispánico en canoa de Playa del Carmen a Cozumel. La decisión responde a un fallo de la SCJN que prohíbe a la empresa el uso de símbolos patrimoniales mayas con fines comerciales, basándose en la Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos Indígenas.
La empresa decidió suspender el evento de manera voluntaria al no tener claridad sobre las reglas para utilizar elementos de la cultura originaria en sus espectáculos:
Falta de reglas: Iliana Rodríguez Cavazos, directora de Sostenibilidad de Xcaret, señaló que hoy no existe certeza jurídica para realizar la tradición bajo las nuevas restricciones de la Corte.
El detonante: El conflicto inició en 2022, cuando el Gran Consejo Maya demandó a la empresa por explotación de símbolos patrimoniales. Aunque el Consejo intentó desistirse tras un acuerdo de 15 millones de pesos con Xcaret, el Estado mexicano continuó el proceso de oficio.
Eventos en riesgo: Esta cancelación sienta un precedente que podría afectar otras celebraciones masivas, como el Festival de Tradiciones de Vida y Muerte (Hanal Pixán).
La suspensión del evento, programado para mayo, afecta tanto la inversión de la firma como a los participantes locales:
Canoeros afectados: Un total de 333 navegantes que entrenaron durante meses para el cruce en mar abierto quedaron a la deriva.
Inversión perdida: Xcaret reconoció que es un golpe financiero duro, pues el show requiere una logística costosa y atrae a miles de turistas nacionales e internacionales.
Defensa de la empresa: La firma sostiene que hace 19 años "rescató" esta tradición basándose en investigaciones académicas para enaltecer la cultura nacional.
Este caso marca un hito en la aplicación de la nueva legislación mexicana, que otorga a las comunidades indígenas derechos de propiedad intelectual sobre sus símbolos, danzas y rituales. La situación de Xcaret, liderado por el empresario Miguel Quintana Pali, obliga a la industria turística a replantear cómo integrar elementos culturales en sus productos sin incurrir en la apropiación o explotación no autorizada por el Estado.



