
EU.- El director de la DEA, Terrance Cole, sentenció que el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios utilizaron sus cargos de confianza para operar como un escudo institucional del Cártel de Sinaloa. Tras la desclasificación de cargos en Nueva York, la agencia estadounidense calificó a la organización criminal como un grupo terrorista que utiliza el soborno político para inundar de drogas letales a los Estados Unidos.
El informe de los fiscales de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York detalla una relación de beneficio mutuo entre el poder político y el narcotráfico:
Financiamiento Electoral: Los fiscales alegan que Rocha Moya recibió ayuda directa del cártel para asegurar su elección como gobernador.
Obstrucción de la Justicia: A cambio del apoyo, el mandatario habría protegido a la organización criminal, frenando investigaciones y operativos en su contra.
Red de Funcionarios: La acusación sostiene que otros nueve funcionarios y exfuncionarios (incluyendo mandos policiales y legisladores) actuaron bajo el mismo esquema de protección y lucro.
La postura de Terrance Cole marca un endurecimiento en la retórica de la administración estadounidense:
Más que Narcotráfico: La DEA clasifica ahora al cártel como una organización terrorista debido al uso sistemático de la violencia y la corrupción para desestabilizar comunidades.
Presión Constante: Cole advirtió que continuarán ejerciendo una "presión constante" contra las redes que respaldan al cártel, incluyendo a los políticos que eligen el soborno sobre la integridad.
Cooperación Binacional: Agradeció a los socios en ambos países que mantienen la ética profesional, enviando un mensaje claro de que la justicia estadounidense perseguirá a los facilitadores políticos sin importar su rango.



