
DALLAS, Texas — El presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó una advertencia a las bases de su partido de cara a las elecciones legislativas de medio mandato de noviembre, asegurando de forma literal ante sus simpatizantes que “si no votan, irán al infierno”.
Durante el cierre de la convención nacional republicana celebrada en Dallas —apodada por el liderazgo como "Trumpapalooza"—, el mandatario exigió a los asistentes realizar un inusual credo de lealtad con la mano derecha levantada, jurando que acudirán a las urnas junto a sus familias el próximo 3 de noviembre para asegurar la retención del Congreso.
Este llamado de tintes maximalistas se produce en un escenario político altamente competido. Las encuestas y los agregadores de sondeos recientes apuntan a una alta probabilidad de una victoria demócrata en la Cámara Baja, mientras que la contienda por el control del Senado se mantiene en un empate técnico (50/50), poniendo en riesgo la mayoría legislativa del oficialismo.
La convención, que reunió a los principales cuadros de la administración central, sirvió como plataforma para unificar el discurso conservador frente a la oposición demócrata, a la que acusaron reiteradamente de representar a la «izquierda radical».
Por el escenario del American Airlines Center desfilaron figuras clave del gabinete y legisladores federales. Entre las intervenciones más polarizantes destacó la del vicepresidente JD Vance, quien pronunció un discurso de corte nacionalista en defensa de la clase media y la familia tradicional, y protagonizó un cruce verbal directo con un manifestante al que emplazó a abandonar el país.
La estrategia del partido busca movilizar con urgencia a los votantes en estados clave (“bisagra”) como Minesota y Nevada, ante el temor de perder el equilibrio de poder en Washington y complicar la agenda política de la Casa Blanca en la segunda mitad del mandato.



