
Dice una sabia frase allá en el rancho que "a la pelona ya le salió el pelo". Y cómo no, si en el surrealista circo de la política mexicana ya perdimos el pudor, la lógica y, de paso, la brújula. Resulta que ahora la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, está en la mira de la Fiscalía General de la República (FGR). ¿El motivo? La quieren llevar a declarar como "testigo".
La pregunta obligada es: ¿testigo de qué? ¿A poco piensan los estrategas de la CDMX que Maru andaba de infiltrada en el operativo de El Pinal? ¿O que tiene vista de águila y vio todo desde el Palacio de Gobierno de Chihuahua?
La magia de la conveniencia guinda
Ya nos la sabemos. Cuando los "Morenuscos" necesitan cuadrar una narrativa o sacar raja política, son capaces de revivir muertos y inventar testigos VIP. Mandar a llamar a la gobernadora no es una búsqueda de justicia; tiene toda la pinta de ser una cortina de humo bien armada.
Porque hablemos de lo verdaderamente ridículo en esta trama de espionaje digna de Hollywood (pero con presupuesto de la Huasteca):
¿La Jefa Suprema no sabía? Nos quieren vender la idea de que la Presidenta de México y jefa máxima de las Fuerzas Armadas, Claudia Sheinbaum, no tenía ni la menor idea de que cuatro agentes de la CIA andaban como Pedro por su casa en territorio nacional.
El camuflaje perfecto... o casi. Dicen que "parecían latinos". ¡Ah, qué buen truco! Lástima que a los muchachitos del Ejército Mexicano se les olvidó el protocolo de seguridad pero no el Instagram, porque los "infiltrados" terminaron hasta tomándose selfies. Un aplauso para la inteligencia militar.
Los enemigos están más al norte
El centro del país ruge y ruge contra Chihuahua. De "Chiwas" quieren venganza, quieren sangre política y quieren culpables para colgarse una medallita. Pero en su ceguera de poder, olvidan un pequeño detalle geográfico y geopolítico: los verdaderos enemigos, los que ponen las reglas, las agencias y las presiones, están mucho más al norte, cruzando el río Bravo.
Pero claro, es más fácil armar un pleito de lavadero con una gobernadora de oposición que plantarle cara a los vecinos incómodos del norte. Total, para el guion de la semana, "la pelona" ya tiene pelo, trenzas y hasta copete. A ver qué otra genialidad nos recetan en la mañanera.



