
Por Alessia Guerra
En la política local ocurrió un verdadero milagro de la física cuántica. La protagonista es Silvia Margarita Valles Alvídrez, directora del Registro Civil, quien hasta hace cinco años juraba amor eterno al azul y blanco como panista "de hueso colorado". Sin embargo, la ciencia demuestra que la ideología se ablanda rápido cuando entra en contacto con las mieles de la nómina estatal.
Bastó un video en sus redes sociales para regalarnos una joya de la comedia. Con la sonrisa que solo da un sueldo seguro, Silvia Margarita afirmó que sigue siendo una panista impecable, pero que ahora apoya con fervor a Santiago de la Peña. Sí, el mismo personaje que la militancia identifica con el tricolor y la traición. La pirueta fue tan ridícula que en el Registro Civil casi levantan un acta de defunción para la congruencia de la funcionaria.
Retorcidos quedaron los fundadores del PAN Manuel Gómez Morena y Luis H. Álvarez tras el ridículo episodio de la nada conocida directora del Registro Civil.
Como era de esperarse, la verdadera militancia panista —esa que trabaja por convicción y no por viáticos— le dio un baño de realidad en los comentarios. Le cuestionaron con dureza por qué prefiere apoyar a un priista por pura conveniencia, en lugar de respaldar a un panista de cepa, de esos que sí son profesionales, trabajan y dan resultados reales.
Al final, el episodio demuestra que hoy los ideales se cambian como de celular, buscando siempre el mejor plan. Qué espectáculo tan penoso verla hacer maromas para quedar bien con el priista y traidor Santiago que da pena. Pobrecita de Silvia Margarita, que en su afán de asegurar el puesto terminó en el peor de los mundos: tan lejos del PAN y tan cerca de los traidores .








































































