
LOS ÁNGELES, Estados Unidos. — El actor estadounidense Sylvester Stallone reveló públicamente que desarrolló bulimia y un trastorno de la conducta alimentaria durante la preparación física y el rodaje de la película Rocky III en 1982, proceso en el cual la modificación de su masa corporal se convirtió en una fijación constante.
El intérprete detalló que el deseo de alcanzar un porcentaje extremadamente bajo de grasa corporal lo llevó a someterse a regímenes de alimentación sumamente restrictivos e inadecuados. Esta situación impactó de forma directa su salud física y su rendimiento en las jornadas de grabación del filme.
Durante ese periodo, el actor redujo significativamente su consumo diario de calorías a niveles mínimos, combinándolo con rutinas de entrenamiento intensivo. Estas dinámicas derivaron en mareos, pérdida de memoria a corto plazo y desmayos frecuentes en el set de filmación.
Stallone explicó que la búsqueda de una definición muscular extrema distorsionó su percepción sobre el bienestar físico, transformando el cuidado personal en una obsesión que afectó su salud emocional y su entorno laboral en la cumbre de su carrera cinematográfica.
La declaración de la estrella de Hollywood busca generar conciencia sobre las presiones estéticas en la industria del entretenimiento y el impacto de las dietas extremas en la salud integral de las personas.









































































